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Juan de la Torre y Díaz Chacón


Juan de la Torre y Díaz Chacón (Badajoz, ¿1500? - Arequipa, ¿1590?), fue un conquistador español, uno de los soldados más representativos de los extremeños que participaron en la conquista americana, ya que su vida estuvo envuelta en un continuo batallar en las diversas facetas del proceso que se llevó a cabo en el territorio peruano.

Nació antes de 1500 en Villagarcía de la Torre (Badajoz) y era hijo de Hernando de la Torre y de Leonor Díaz Chacón. A los 15 años, marcha con su padre a Santo Domingo y al año siguiente se establece en Puerto Rico  con alguna ocupación de escasa importancia. En 1520, vuelve a Santo Domingo donde ocupará el cargo de alguacil mayor del Santo Oficio y recibirá encomienda de indios.

Durante su estancia en Santo Domingo, casa con Catalina de Feria y en 1524 se trasladaba a Tierra Firme con el séquito castrense de Francisco de Barrionuevo, que había sido nombrado gobernador.de Castilla del Oro, o Nombre de Dios. Después de algunas escaramuzas que sostienen en Urabá con Alonso de Heredia por cuestiones de límites, Juan de la Torre marchaba a Panamá.

Salto a la fama

En Panamá Juan de la Torre se alista en las mesnadas de Francisco Pizarro para la segunda expedición que emprendía al Mar del Sur en 1526. Si hasta entonces la vida de Juan había sido anodina y descansada, en la isla del Gallo había de experimentar las mayores necesidades que puede soportar un hombre. Aquellos parajes solamente ofrecían hambre y desolación, y la situación de los hombres de Pizarro no podía ser más desventurada.

A pesar del panorama desolador de aquella isla y de las innumerables calamidades que pasarán aquellos hombres, el 27 de septiembre de 1527, Juan de la Torre se convertía en uno de los “Trece de la Fama”, aquellos valientes que secundaron a Pizarro en su empeño de continuar buscando el Imperio incaico y el oro soñado. Con aquella acción de la isla del Gallo, Juan de la Torre ratifica su calidad de hidalgo en virtud del título que se le concedió como “Caballero de la banda y de la espuela dorada”, a diferencia de otros a los que se les confirió la gracia de usar el don.

Después de esta acción regresa a Panamá a finales de 1527 y volverá al Perú en 1531 para reintegrase a la conquista con el cargo de maestre de campo general, que le había concedido Pizarro. Interviene en los primeros lances que se desarrollan en Túmbez, asiste a la fundación de San Miguel de Piura, que es la primera ciudad española en el Perú y se queda en la nueva ciudad al mando de la guarnición que ha dejado Pizarro.

Condena inmerecida

En 1532, por orden de Francisco Pizarro, Juan de la Torre era condenado a muerte. El delito achacado era un letrero que apareció un día a la puerta de la iglesia de Piura en el que se atacaba satíricamente a Pizarro y a sus hermanos; este sería el motivo de la tal condena. Pero como de la Torre juró y perjuró ser inocente de la acusación que le achacaban, Pizarro le perdonó la vida y lo condenó a destierro en Cuba.

Algún tiempo después, la confesión de un soldado moribundo devolvió el honor a de la Torre, ya que el agonizante aseguró que el condenado no había sido el autor de la ofensa. Entonces Pizarro lo perdonó y le ordenó reintegrarse a su puesto. En 1535, de la Torre volvió al Perú encargándose nuevamente de las tareas castrenses que antes desempeñaba.

Fundación de Arequipa

El 15 de agosto de 1540, Juan de la Torre fundaba la “Villa de la Asunción de Nuestra Señora del Valle Hermoso de Arequipa”, con la colaboración del teniente de gobernador Garcí Manuel de Carbajal que había escogido previamente el sitio adecuado para asentar el poblado.

Una vez llevada a cabo la fundación de Arequipa y levantadas las primeras viviendas, el primer alcalde nombrado para dirigir los destinos de la ciudad fue Juan de la Torre, quien recibía dos fanegas de tierra para fabricar su casa y las caballerizas.

Guerras de banderías

Las agrias disputas entre los partidarios de los Pizarro y de los de Almagro, dieron origen a crudos enfrentamientos que terminaron midiendo sus fuerzas en los campos de batalla. Al final, Diego de Almagro el viejo, es derrotado en la guerra de las Salinas y ejecutado en el Cuzco el 8 de julio de 1538. Esta ejecución originará el asesinato de Francisco Pizarro, quien morirá en Lima, el 26 de junio de 1541 a manos de los partidarios del hijo de Almagro.

Cuando murió Francisco Pizarro, Juan de la Torre ejercía de alcalde en Arequipa y en cuanto llegó a Lima el pesquisidor real Cristóbal Vaca de Castro para solucionar el conflicto entre almagristas y pizarristas, Juan de la Torre se puso a la orden del enviado regio y lo acompañó hasta que terminó el conflicto en la batalla de Chupas, donde sería ejecutado Diego de Almagro el joven, el 16 de septiembre de 1542. Terminada la guerra entre ambos bandos, de la Torre volvía a Arequipa.

Gonzalo contra el Poder Real

Las Leyes Nuevas eran un conjunto de ordenanzas aprobadas el 20 de noviembre de 1542 que pretendían mejorar las condiciones de los indígenas en la América española, incidiendo fundamentalmente en la revisión del sistema de encomienda. Esta revisión oficial desató el descontento generalizado de los conquistadores que desaprobaban tales medidas por ir en contra de sus intereses, ante la inmediata revisión los encomenderos nombran como caudillo a Gonzalo Pizarro para que encauce la oposición a tales normas reales.

Para dar cumplimiento al mandato, Blasco Núñez Vela llegaba al Perú como primer virrey del territorio, con la misión especial de hacer cumplir las Leyes Nuevas; y de la Torre, como defensor del Poder Real, se ponía a sus órdenes. En la batalla de Añaquito, Gonzalo Pizarro vence y ordena ejecutar al virrey el 18 de enero de 1546, y una vez terminada la contienda, de la Torre volvía a su casa de Arequipa.

Pero Gonzalo seguía desafiando al Poder Real y al sur del virreinato peruano se levantaba en armas Diego Centeno a favor de la Corona y en contra de Gonzalo Pizarro; de la Torre vuelve a tomar las armas a favor de la causa real al lado de Centeno, pero el 20 de octubre de 1547 Gonzalo Pizarro derrotará a los de las fuerzas reales en la batalla de las Huarinas y Juan de la Torre se refugiaba nuevamente en Arequipa.

Los conflictos de rebeldía eran constantes y en el territorio peruano continuaba el descontento y las protestas. La Corona deseaba disciplinar a los que desobedecían las órdenes reales, y para esta misión Carlos I enviaba al clérigo don Pedro de la Gasca con poderes extraordinarios y cédulas en blanco firmadas por el emperador para que la Gasca aplicara los correctivos necesarios a quienes no acataban las leyes del Reino.

Cuando llega la Gasca al Perú, Juan de la Torre volvía a tomar las armas a favor de la Corona y se ponía a las órdenes del clérigo, y el 9 de abril de 1548 participaba en la batalla de Jaquijaguana, vencen a las fuerzas de Gonzalo Pizarro y éste será condenado a muerte y ejecutado junto con su lugarteniente Francisco de Carvajal.

Prebendas merecidas

Por la excelente hoja de servicios a favor de la Corona que tenía Juan de la Torre, y después de tanto batallar en las guerras civiles peruanas, el esforzado extremeño recibía el premio merecido. Por título firmado por la Gasca se le concedía varias encomiendas de indios en Acari, Camiña, Cajamarca y Segu.

Como de la Torre había enviudado en 1544 de Catalina de Feria y Villegas, contrajo nuevamente matrimonio con Ana Gutiérrez; esta moría también y de la Torre, cuando tenía 72 años, casa por tercera vez en julio de 1551 con doña Beatriz de Padilla Casillas y Narváez, natural de Granada, hija del Capitán D. Francisco de Casillas y Narváez y de Da. Inés de Padilla, y al año siguiente volvía a ocupar, por dos años consecutivos, el cargo de alcalde de Arequipa.

Última rebelión

Con el ajusticiamiento de Gonzalo Pizarro todavía no se había apagado el descontento que produjo la aplicación de las Leyes Nuevas y cuando la Gasca organizó los nuevos repartimientos, muchos de los encomenderos levantaron la voz de protesta por considerar que habían sido perjudicados en sus asignaciones.

Entonces aparece Francisco Hernández Girón como nuevo líder de los descontentos y armando un gran ejército se apresta a lograr lo que Gonzalo Pizarro o había sido capaz de conseguir. El Poder Real volverá a la carga para terminar de una vez con aquellos actos de rebeldía que turbaban la paz y perjudicaban seriamente el desarrollo socio-económico de Perú.

Juan de la Torre volvía a tomar las armas a favor de la Corona y se unía a las fuerzas del mariscal Alonso de Alvarado. Después de algunas batallas entre los dos bandos donde salió victorioso Hernández Girón, al final en la batalla de Pucara será derrotado y posteriormente llevado a Lima donde será ajusticiado.

Un hijo de Juan de la Torre, de igual nombre que su padre, también era ajusticiado por militar en las fuerzas de Hernández Girón. El día del suplicio del hijo, se comenta que Juan de la Torre salió a la calle vestidos de rojo y vociferando que su hijo era merecedor de tal castigo por haber sido traidor a su rey.

Además de haber peleado en las filas de Hernández Girón, el hijo de Juan de la Torre fue ajusticiado principalmente por haber torturado a un cacique de la tribu de los “cañaris” para que le revelara donde escondía el oro.

Sus últimos servicios

Al terminar el conflicto de Hernández Girón, Juan de la Torre volvió a Arequipa y se integraba nuevamente a la vida edilicia desempeñando el cargo de contador desde 1554 hasta el 61, y el de alcalde desde 1561 al 68. Posteriormente a esta fecha ocupaba el cargo de regidor perpetuo hasta 1575.

Juan de la Torre moría en Arequipa sobre 1590.

Bibliografía

    * ”La epopeya de la raza extremeña en India”, Vicente Navarro del Castillo, ISBN 84-400-5359-2
    * “La conquistas de los incas”, John Hemmig ISBN 968-16-1110-4

Miguel W. Garaycochea




Su padre (Hermenegildo Garaycochea) de profesión platero y de doña (Genara Delgado)  nace el 28 de septiembre de 1816,  en una casa de la calle ejercicios,  es la gloria Matemática más grande de Arequipa  y en su siglo el más grande matemático de Sudamérica, estudió gramática latina Matemáticas en general  lógica metafísica, teología derecho natural, civil y de gentes en el Colegio de San Francisco. El 8 de  abril de 1845 expuso sus nuevas teorías matemáticas   sobre ángulos curvilíneos  y mixtilíneos . Obtiene una plaza como catedrático en la ciudad de Trujillo  en ciencias exactas (1846), mal pagado se ve forzado a irse a Chachapoyas. Nuevamente regresa a Trujillo como profesor en el colegio Nacional de esa ciudad, es nombrado por Castilla vocal de la corte recién creada en Cajamarca.
 
En 1858 escribió su inmortal obra sobre el calculo binomial , que d e haber sido divulgada en esa época le habría asegurado a su autor un puesto de honor dentro de los sabios mas reputados del mundo. Desgraciadamente la falta de elementos gráficos para su impresión  en Lima y la imposibilidad de recurrir  a otros medios por su falta de recursos hizo mantener en manuscrito su trabajo y cuando se imprimió nueva ironía que le jugó el destino ya otros matemáticos  habían llegado a conclusiones semejantes quitándole a él la gran novedad que habría tenido en  su momento.

El sabio Mateo Paz Soldán  decía d e su obra  que “ se resuelve con suma facilidad y elegancia los problemas más intrincados d e las matemáticas, y que su autor merece ser llamado el  Lagrange arequipeño o mejor dicho americano.

Muere en Trujillo  el 3 de Junio de 1861 cuando solo tenía 45 años de edad

Toribio Pacheco y Rivero





Toribio Pacheco y Rivero, (nació el 17 de abril de 1828 en Arequipa, Perú y falleció en Lima, el 15 de mayo de 1868), peruano, doctor enciencias políticas y administrativas, destacado periodistaautor de un tratado de derecho civil, políticoministro de relaciones exteriores del Perú en 1864, luego secretario de relaciones exteriores hasta su fallecimiento. Realizó una eficaz campaña diplomática en el conflicto con España en la Guerra Hispano-Sudamericana.
Fueron sus padres Toribio Fernando Pacheco Alatrista y María Manuela de Rivero y Ustáriz (hermana del científico Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz), casado en 1863 con Josefina Hercelles González.

Años de estudios

Toribio visitó la escuela primaria en Arequipa y en Puno. Fue enviado a Lima e ingresó al Colegio de San Carlos en 1843, distinguiéndose en sus estudios. Sus padres lo enviaron a estudiar a Europa, donde se estableció por algún tiempo en Alemania e Inglaterra, pasó luego aFrancia, donde en París concurrió a los cursos de ciencias políticas en La Sorbona, adquiriendo ilustración y vastos conocimientos. En1849, estudió en la Universidad libre de Bruselas, distinguiéndose como laborioso alumno. Se doctoró en ciencias políticas y administrativas en 1852, siendo el tema de su tesis novedoso y hoy de actualidad, basándose en un minucioso examen de las escuelas de filosofía económica; en ella se pronunció contra el comunismo y a favor de la armonía entre capital y trabajo.

Regreso al Perú

De vuelta al Perú fue nombrado en 1853 director del Colegio Nacional de la Independencia Americana de Arequipa. En 1854 pasó a Lima y se inscribió en el Colegio de Abogados.

Periodista y político

Toribio Pacheco y Rivero fue nombrado oficial mayor del gabinete revolucionario del general Manuel Ignacio de Vivanco, que se estableció en Arequipa el 1º de noviembre de 1856 y duró hasta el 7 de marzo de 1858, época desastrosa para Arequipa pues se afectó de diversos modos la propiedad pública y privada. Se enajenaron los censos de los distintos templos y monasterios y de personas particulares. Triunfante el mariscal Ramón Castilla, por decreto del 31 de marzo de 1858, anuló todas las enajenaciones de censos y capellanías efectuadas durante el autodenominado gobierno regenerador del general Vivanco. El Congreso de 1861, reconoció a solicitud de los propietarios de Arequipa, las redenciones realizadas por el general Vivanco.
Toribio Pacheco fue redactor principal del periódico El Heraldo de Lima, que principió a salir el 1º de febrero de 1860; fue también uno de los primeros redactores del diario arequipeño La Bolsa junto con Francisco Ibañez y Armando de la Fuente, diario del que fue director  en 1860.

Además colaboró en "La Revista de Lima" , Pacheco fue uno de los fundadores de "La Gaceta Judicial" en 1861. Con el jurista arequipeño José Ciriaco Hurtado, redactó  entre el 1ro de enero de 1864 y el 17 de marzo de 1865, el "Repertorio Judicial", la primera publicación sistemática del Derecho Judicial , y colección oficial de resoluciones de la Corte Suprema de la República.
El 28 de julio de 1862, se instaló el Congreso que debía proclamar Presidente y Vicepresidente de la República. El 24 de octubre de 1862 tomó posesión del cargo para el que lo proclamara el Congreso, el general Miguel de San Román, que falleció el 3 de abril de 1863. Los vicepresidentes elegidos fueron los generales Juan Antonio Pezet y Pedro Díez-Canseco. El primero se encontraba en Europa, por motivo de enfermedad y se hizo cargo de la presidencia el segundo, una vez retornado el general Pezet, asumió la presidencia el 5 de agosto de 1863. Nombrado su gabinete, recayó el ministerio de relaciones exteriores y la presidencia del consejo en el Dr. Juan A. Ribeyro.
Durante este gabinete, acontecieron los hechos que llevaron a la guerra Hispano-Sudamericana por las cuestiones de los emisarios deEspaña: El comisario Mazarredo y el almirante Pinzón, que se había posesionado de las islas de Chincha el 14 de abril de 1864, por el frívolo argumento del incidente de Talambo. Al gobierno de Pezet se mostró débil para arreglar esta diferencia con España. El gabinete Ribeyro decayó ante la opinión pública.
Los periódicos publicaron severas y rotundas críticas contra el gobierno, clamando el cambio de gabinete; entonces surgió el llamado “gabinete plebiscitario”, viéndose compelido Juan Antonio Pezet a nombrarlo, con José María Costas en la presidencia del consejo ministerial, y ministro de relaciones exteriores el aguerrido redactor de El Heraldo, Toribio Pacheco y Rivero, quien fuera popularmente aclamado con la frase “para un Pacheco, otro Pacheco”, en alusión al ministro de exteriores de España, el criminalista y poeta J. T. Pacheco, y al jurisconsulto canciller del Perú, Toribio Pacheco.
El diario El Murciélago de Lima, comentó jocosamente el hecho con esta redondilla:
Pacheco el criminalista
el de la musa melosa
tendrá que medirse en prosa
con Pacheco el civilista.
El gabinete Costas fue nombrado el 2 de agosto de 1864 y en el corto tiempo que duró como ministro de relaciones exteriores, el Dr. Pacheco y Rivero se dejó conocer como un diplomático de significativa distinción y jurisconsulto eminente, pues supo unir a su mentalidad esencialmente jurídica la amplia cultura que adquiriera en su estancia europea. Mas, no estando el gabinete en concordancia con las opiniones del presidente Juan Antonio Pezet que se oponía a los mandatos del Congreso, que el gabinete avalaba, tuvo éste que renunciar en pleno el 14 de octubre del mismo año, tras una breve vigencia de dos meses y dos días, en dicho lapso, el Dr. Pacheco y Rivero expidió dos notas, una a los representantes del Perú en las naciones sudamericanas y otra a los ministros extranjeros residentes en el Perú, exponiéndoles los acontecimientos acaecidos con España. Esas notas basadas en los principios jurídicos del derecho natural e internacional, llamaron la atención del mundo y dieron a su autor fama de eminente jurisconsulto.
Tres meses y días después de renunciado el gabinete Costas, se suscribía en la fragata “Villa de Madrid”, el 27 de enero de 1865, el desdichado tratado “Vivanco-Pareja”, instrumento negativo para el Perú, que fuera consentido por el presidente Juan Antonio Pezet, con prescindencia del Congreso e infracción palmaria de la Constitución, lo que dio motivo fundado para la revolución que acaudillada por el coronel Mariano Ignacio Prado, entonces prefecto del departamento de Arequipa, estalló en la ciudad del Misti el 28 de febrero de 1865, la que fuera confirmada y aprobada en la solemne asamblea del día siguiente, 1 de marzo, convocada para tal efecto. Esta revolución contra el presidente Juan Antonio Pezet se extendió velozmente, y el dictador Mariano Ignacio Prado ingresó triunfante a Lima el 6 de noviembre. El presidente Juan Antonio Pezet partió al extranjero. La tirantez de las relaciones con España se acrecentó. El plenipotenciario peruano general Ramón Valle Riestra se halló incapaz de arribar a arreglos con España, que se mostró intransigente, exigiendo además de la reparación de tres millones estipulada en el rechazado tratado, otros muchos e infundados cargos al Perú.
Entonces, fue nombrado por el dictador Mariano Ignacio Prado, el memorable gabinete Gálvez, con José Gálvez Egúzquiza a cargo de la presidencia y la secretaría de guerra; el Dr. Toribio Pacheco y Rivero a cargo de relaciones exteriores; el Dr. Simeón Tejeda, en la secretaría de justicia; el Dr. José María Químper, en la de gobierno (estos tres últimos eran arequipeños) y don Manuel Pardo en la de hacienda, asumiendo funciones el 28 de noviembre de 1865.
De inmediato, el secretario de relaciones exteriores, Dr. Pacheco y Rivero, canceló el nombramiento del general Valle Riestra como plenipotenciario, declarando la guerra a España y dando comienzo a una formidable campaña diplomática emprendida desde la cancillería, materializando así la cuádruple alianza a favor de la guerra ante la agresión española, desconociéndose por írrito el nefasto tratado Vivanco-Pareja. La actividad de Pacheco, revelada en la copiosísima correspondencia diplomática tuvo el concurso ilustrado del eminente subsecretario Dr. José Antonio Barrenechea, que luego sería ministro de relaciones exteriores en varias ocasiones.
El gabinete Gálvez fue el que produjo el triunfo del combate del Callao, el 2 de mayo de 1866. Durante el cual falleciera heroicamente el ministro de guerra, José Gálvez Egúzquiza, y quedara salvado el honor del Perú, quedando despejada toda sombra del funesto y anulado tratado Vivanco-Pareja, y con ello fortalecida la independencia de las naciones sudamericanas ante las pretensiones de dominación española.
El Congreso de 1868 hizo justicia a los valiente peruanos que tomaron parte en los combates de Abtao y del Callao dictando una ley ad hoc.

Obra jurídica

Toribio Pacheco y Rivero escribió notables obras de jurisprudencia entre las que descuella el Tratado de Derecho Civil, comentado, en tres tomos, obra inconclusa por su inesperada y prematura muerte. La primera edición se publicó debido a las gestiones de su autor, que pudo conseguir que se imprimiera por cuenta del Estado. La segunda, se hizo en 1872, en gracia y protección de las menores hijas del autor, por cuenta del Estado.
En esa obra monumental, el Dr. Pacheco sustenta por necesidad social y moral la monogamia y la indisolubilidad del matrimonio.
Toribio Pacheco y Rivero falleció en Lima, víctima de la fiebre amarilla, el 15 de mayo de 1868, siendo ya viudo de su esposa doña Josefina Hercelles González, que muriera dos meses antes, dejando tres hijas menores de edad.
El periódico El Comercio de Lima, del 25 de mayo de 1868, a la muerte del ilustre jurista arequipeño, publicó un artículo necrológico en el que decía “Toribio Pacheco fue grande en virtud, en talento, en ciencia, y más grande todavía en patriotismo”.


Bibliografía

  • Martínez, Mons. Dr. Santiago (1938). Arequipeños Ilustres. Arequipa: Tipografía Cuadros.
  • Durand Flores, Luis (1998). Compendio Histórico del Perú, Tomo V, La Independencia y la República. Madrid: Editorial Milla Batres.






José Trinidad Morán




(*1796 - †1854) fue un militar venezolano, obtuvo la nacionalidad peruana por sus servicios prestados en la guerra de independencia. Participó en las campañas de liberación de Ecuador, Perú y Bolivia.


Primeros años

Hijo de Gregorio Morán y María del Rosario Manzano, nació en El Tocuyo el 26 de noviembre de 1796. Admitido como aspirante en el 5º Regimiento de La Unión (1812), participó en la campaña sobre Barinas. En junio de 1813 ingresa al ejército patriota bajo el mando del Libertador Simón Bolívar en compañía de su hermano Juan Jacinto. Su primera intervención militar fue en Guanare, después en Taguanes bajo las órdenes de José Félix Ribas. Acompaña al joven Bolívar en su entrada triunfal a Caracas el 6 de agosto de 1813.

Morán regresa a Valencia y lucha en la batalla de las Trincheras y en Vigirima. Participó también en las batallas de los Horcones, Bárbula, Puerto Cabello, La Victoria y San Mateo, donde sale herido; en estas precarias condiciones se une a la emigración del ejército patriota ante la inminente ofensiva realista encabezada por Boves. En retirada hacia Barcelona (julio de 1814), apenas podía caminar, y Bolívar se detuvo para hacer desmontar a un soldado y dar el caballo al joven herido. Incorporado como subteniente al Batallón Girardot, concurrió a la defensa de Aragua (17 de agosto).

Independencia de Colombia

Con Bolívar pasó a Cartagena y Tunja. Se dirigía hacia el Cauca con otros oficiales, cuando fue hecho prisionero. Empleado primero en oficios viles, luego en las bóvedas de los castillos de Bocachica y barriendo las calles en Cartagena, fue a la postre incorporado a filas como soldado (julio de 1818). Ese mismo año fue fusilado su hermano Juan Jacinto al igual que ocurrió con su padre en 1813 por el ejército realista.

Por su valor fue ascendido a cabo y a sargento, y recomendado para el empleo de subteniente. Obtuvo el comando de una lancha armada y con ella se presentó al campamento patriota. Enviado a Bogotá con el parte de aquella acción, fue recibido por Bolívar, quien dispuso su ascenso a teniente y lo destinó al Regimiento Guías de Apure (marzo de 1820).

Independencia de Ecuador y del Perú

Pasó a Guayaquil (diciembre de 1820), donde se le reconoció como capitán y tomó a su cargo la I Compañía del Escuadrón de Dragones del Sur. Bajo las órdenes del general Antonio José de Sucre, concurrió a la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822).

Ascendido a teniente coronel graduado (4 de enero de 1823), se incorporó a la división auxiliar enviada al Perú. Llegó a Lima el 1° de mayo de 1823 y el Presidente Riva Agüero lo envió como parlamentario para proponer una suspensión de hostilidades a los realistas; pero al entrevistarse en Tarma con el general José Canterac, éste dispuso que fuese detenido. Se le trasladó a Jauja, y luego a Huancayo y Lima. Retirado el ejército realista a Lurín, se le envió con una carta para Sucre.

Junto a Sucre marchó al sur para secundar la acción de las fuerzas peruanas del general Andrés de Santa Cruz enviadas a Intermedios, la expedición de Sucre ocupó la ciudad de Arequipa donde Morán tomó el mando del Batallón Vencedor, pero frustrada la coordinación con Santa Curz el ejército libertador se embarcó en Quilca al tiempo que los realistas recuperaban la ciudad tras batir a la caballería de Miller. Se presentó con sus hombres ante Bolívar en Huaraz, para emprender la acción contra Riva Agüero y luego pudo colaborar en la organización de la campaña final contra los realistas.

En Huaraz, asumió el comando del Batallón Vargas, con el estuvo presente en la campaña de Junín. Luego en su marcha hacia el sur, se distinguió en la batalla de Colpahuaico (3 de diciembre), protegiendo la retirada de la caballería patriota, y por su acción en la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) mereció su inmediato ascenso a coronel.

Oficial de la Gran Colombia

Fue destinado a la guarnición de Arequipa donde en 1825 contrajo matrimonio con la dama arequipeña Rafaela Zereceda, en 1826 se trasladó a la recien fundada República de Bolivar por invitación del presidente Sucre, donde tomó el mando del Batallón Voltígeros, pero hubo de renunciar porque se le exigió negociar la venta de vales del crédito público, con cuyo rendimiento debía pagar a sus soldados. El batallón Voltígeros acabaría por sublevarse contra Sucre el año siguiente en La Paz.

Residió en Guayaquil algunos meses para lograr su retiro del ejército del ejército grancolombiano y evitar que se le mezclara en la prevista guerra contra el Perú, país del que había obtenido la nacionalidad por el artículo 8 de la ley del 12 de Enero de 1825. Volvió al Callao, donde se dispuso su destierro a Chile, pero pronto se rectificó esta medida y se le permitió establecerse con su familia en Arequipa.

Al servicio de la república del Perú y la Confederación Perú-Boliviana

Durante algunos años residió en paz en Arequipa volviendo al servicio activo cuando en 1834 los generales Gamarra y Bermudez se sublevaron contra el presidente provisorio Luis José de Orbegoso. La ciudad de Arequipa, bajo el liderazgo del general Domingo Nieto y el clérigo Juan Gualberto Valdivia, se pronunció en defensa del orden constitucional, aceptando Morán el comando del Regimiento Libres formado por la ciudadanía arequipeña (18 de enero de 1834). Las fuerzas revolucionarias al mando del coronel Miguel de San Román provenientes de Cusco y Puno arribaron a las inmediaciones de la ciudad en abril de 1834.

El primer combate tuvo lugar en Miraflores (2 de abril) siendo el encuentro favorable a los arequipeños sin embargo el combate de Cangallo (5 de abril) les fue adverso por lo que el ejército de Nieto hubo de abandonar la ciudad y embarcarse en Islay con dirección a Arica. Hecha la paz por efecto del Abrazo de Maquinhuayo, el comandante Morán retornó a Arequipa.

Cuando se produjo la revolución del general Felipe Santiago Salaverry a quien secundo Gamarra, Morán se mantuvo leal a Orbegozo, quien había solicitado la ayuda de Andrés de Santa Cruz, en ese entonces presidente de Bolivia, para pacificar el Perú. Ascendido a general comandó la división peruana en la batalla de Yanacocha donde Gamarra fue derrotado. Dio posteriormente su apoyo a la Confederación Peru-Boliviana (1836) creada por Santa Cruz tras derrotar a Salaverry.

Durante la Guerra con Chile, la Confederación Argentina y los restauradores peruanos, el general Morán dirigió una audaz expedición sobre costas chilenas en la cual capturó las islas Juan Fernández, hostilizó diversos puertos y capturó dos mercantes. A su regreesó a Lima en diciembre de 1837 fue homenajeado por el protector Santa Cruz. Desconocido el Tratado de Paucarpata por el gobierno chileno y reiniciadas las hostilidades, el general Morán hizo la campaña de Yungay, donde combatió con distinción en el puente sobre el rio Buin y finalmente en la batalla de Yungay en la que los restauradores chileno-peruanos obtuvieron una victoria decisiva y que significó la caida de la Confederación.

El nuevo gobierno peruano presidido por Agustín Gamarra (1839) dió de baja y borró del escalafón militar a los oficiales que sirvieron a Santa Cruz y el proyecto confederal, entre ellos figuraba Morán quien entonces regresó a Arequipa donde se encontraban su esposa e hijos.

En 1854 se produce la sublevación de Castilla contra Echenique, Morán en comunicaciones con Domingo Elías, caudillo civil de la revolución, habíase dirigido a Lima para unírsele pero cuando se encontraba en dicha ciudad el presidente Echenique lo ganó a su causa ofreciéndole hacer reconocer por el congreso sus grados de General de División y Brigada.

Al mando de una división gubernamental el general Trinidad Morán marchó a Arica y de ahí a Moquegua via Tacna, donde derrotó completamente a las tropas de Elías quien se refugió en Arequipa, ciudad que se había pronunciado por la revolución.

Acompañado por el general Vivanco intentó sin exito tomar por asalto Arequipa, Vivanco fue herido y su tropa dispersada mientras que Morán, comprendiendo lo imposible de la victoria, y tras combatir quince horas se entregó prisionero con sus hombres al prefecto Francisco Llosa. Poco después fue visitado por Domingo Elías y seguidamente por un escribano y un confesor. Tras realizar su testamento y confesarse fue fusilado en la plaza de armas de la ciudad.

Según testimonio del propio Elías, fue la presión del pueblo arequipeño la que le obligó a fusilar a Morán, sin embargo esto fue desmentido categoricamente por el suego de Morán, el doctor Buenaventura Zereceda, quien nueve días antes del combate había llevado a Elías una carta de Morán en la que este le proponía evitar la efusión de sangre, a lo que Elías cotesto en voz alta ante todos los presentes: "Digale usted a Morán que se rinda porque de otro modo no se le dará cuartel si cae prisionero y será fusilado o ahorcado cinco minutos después de que se le tome". Refiere también el cronista arequipeño Juan Gualberto Valdivia, quien fuera amigo personal de Morán, que varios vecinos notables de la ciudad se dirigieron a suplicar a Elías que se abstuviera de fusilar a Morán a lo que este siempre respondió negativamente.

Tras su ejecución el 1 de diciembre, cerca al aniversario de la batalla de Corpahuaico en la que Morán se distinguió, fue enterrado en el cementerio de Yanahuara, de donde pasó después a la iglesia de Cayma hasta que en 1954 sus restos fueron repatriados a Venezuela en una solemne ceremonia cívico-militar para ser luego ser enterrados en el Panteón Nacional de Caracas

La Marcha Morán

Refiere la tradición arequipeña que mientras Trinidad Morán era conducido al patíbulo por sus captores y acompañado por el pueblo empezó a sonar una marcha fúnebre. Esta pieza bautizada como marcha Morán ha sido desde entonces la melodía oficial que acompaña a los restos mortales de militares caídos y personajes celebres en su trayecto al sepulcro; siendo hasta hoy una de las marchas más antiguas y populares del ejército peruano.

Sobre esta marcha el ilustre historiador Jorge Basadre dijo: Encarna ella el homenaje tardío, el inútil respeto póstumo, la postergación del bueno y del apto, la tristeza de esta república atolondrada.

Bibliografía

    * Alberto Tauro del Pino. Enciclopedia Ilustrada del Perú. Lima: PEISA, 2001.
    * Jorge Basadre. Historia de la República del Perú. Tomos II y IV
    * Juan Gualberto Valdivia. Las Revoluciones de Arequipa

Pedro José Chávez de la Rosa



Pedro José Chávez de la Rosa  (n. Cádiz, 1740 - m. Chiclana de la Frontera, 1819) fue un religioso español que llegó a ser obispo de Arequipa en Perú  (1788-1805). Fue propulsor de la cultura y reformador de los estudios eclesiásticos, así como bienhechor de las clases desvalidas con la fundación de una casa de huérfanos.

Primeros años

Hijo de Salvador Josef Chaves de la Rosa, y Rosa Violante Galván y Amado. Inició estudios en su ciudad natal; y pasó a la Universidad de Osuna, donde optó grados de Doctor en Teología (1761) y Bachiller en Cánones (1765) y, sucesivamente, fue catedrático de Teología Moral y rector en tres períodos. Nombrado medio racionero (1771) y prebendado (1774) en el Cabildo de la Catedral de Cádiz, fue luego canónigo lectoral en Córdoba (1778) y encargado de la dirección del hospital.

El 18 de diciembre de 1786 fue designado obispo de Arequipa y emprendió viaje el 7 de septiembre del año siguiente; hizo la travesía por el Cabo de Hornos y llegó al Callao el 7 de enero de 1788. Fue consagrado en la Iglesia de San Pedro de Lima por el arzobispo Juan Domingo González de la Reguera el día 23; y como se dirigiera a su diócesis por tierra, aprovechó para iniciar su visita pastoral por los curatos de la costa. Finalmente tomó posesión formal de su sede el 6 de septiembre de 1788.

Episcopado de Arequipa

No culminaba aún el primer año de su episcopado cuando salió a visitar su extensa diócesis, empezando por las provincias de Moquegua y Tacna. De retorno, pasó a la provincia de los Collaguas, adonde no había llegado ningún obispo desde hacía 70 años.

Obra notable suya fue la fundación de una casa para niños huérfanos (1788) que puso bajo la dirección de doña María Rivera y que, en gran parte, sostuvo con su propio peculio. En ella fueron acogidos sucesivamente 1431 niños y niñas.

Una particular preocupación tuvo por el Seminario de San Jerónimo al cual reformó según las corrientes doctrinarias que a la sazón se imponían en Europa (1791). Le preocupaba mucho la formación intelectual y moral de su clero y para alcanzar tan altos fines redactó un nuevo plan de estudios, más adaptado a las ideas de la época y en cierto modo innovador. Obra que no tardó en producir sus frutos.

Verificó la división territorial de los curatos de los suburbios, asunto que se decidió por real cédula de 9 de marzo de 1791.

En 1794 volvió a visitar la zona sur de su diócesis: Carumas, Torata, Moquegua, Tacna y San Lorenzo de Tarapacá.

Construyó un palacio decoroso, que donó a sus sucesores (1797).

Pero tuvo incesantes contratiempos debido a la severidad de su carácter que no le permitía transigir con la ignorancia y los abusos. Tuvo altercados diferentes con el cabildo y con los intendentes, con el cabildo eclesiástico, con los curas y con los clérigos, con los religiosos y con las monjas. En particular, su intentó de reformar el monasterio de Santa Catalina y reducir a las monjas a observar la vida común le acarreó grandes disgustos, pues no logró su objetivo y quedaron en ese convento sólo la desunión y los resentimientos. En una real orden con motivo de esta cuestión, se ve que las monjas informaron al rey que la intención del obispo era robarlas bajo diferentes pretextos.

También fue inflexible en su enfrentamiento con la relajación moral de la población, que se reflejaba en el excesivo número de hijos ilegítimos bautizados en su jurisdicción, así como el excesivo lujo femenino, el juego de dados y muchas otras prácticas incompatibles con la verdadera y sólida piedad, contra los cuales pedía la intervención de la autoridad virreinal.

En 1795 representó al rey su deseo de renunciar, visto su desacuerdo con las autoridades civiles, la oposición del cabildo eclesiástico y la resistencia del monasterio de Santa Catalina a aceptar reformas.

Años después, en 1804, insistió en presentar su renuncia y se ausentó de Arequipa en compañía de su fiel secretario Francisco Xavier de Luna Pizarro, pasando a Lima. Al fin, la Santa Sede aceptó su renuncia por bula del 9 de agosto de 1805 dada por el papa Pío VI.

En total ejerció durante 16 años el episcopado en Arequipa. No obstante, su paso por la sede de Arequipa fue de gran utilidad y su influencia trascendió hasta la sociedad civil, porque los alumnos que se formaron en el Seminario y dentro de los planes por él formados, así abrazaran o no el sacerdocio, vinieron luego a ser sus elementos directores.

Retorno a España y muerte

Debido a la crisis que atravesaba España, permaneció en Lima hasta 1809, año en que retornó definitivamente a la península, fijando su residencia en Cádiz, su ciudad natal. Durante la guerra contra la invasión francesa fue nombrado por la Regencia como Patriarca de las Indias y Vicario de los Ejércitos contra Napoleón (1813). Consta también que saludó a las cortes españolas cuando abolieron el Tribunal de la Inquisición.

Pero tras el restablecimiento del absolutismo sufrió en carne propia la represión que se desató en la península. Se dice que en su calidad de Patriarca fue a recibir al rey Fernando VII en Burgos cuando regresó de Francia, y le tocó bendecir la mesa. El rey no lo convidó a ella, y dejó que estuviese de pie todo el tiempo que tardó en comer; en seguida lo confinó a Chiclana de la Frontera, muy próxima a Cádiz.

Sus últimos años las pasó en medio de la más extrema pobreza, a tal punto que en su última enfermedad tuvo que vender un cáliz que era lo único de algún valor que le quedaba. Falleció en 1819. Dejó sus bienes de Arequipa a la Casa de Huérfanos y su biblioteca al Seminario de San Jerónimo.

Bibliografía

    * Fernández García, Enrique: Perú Cristiano. PUCP, Fondo Editorial, 2000.
    * Mendiburu, Manuel de: Diccionario histórico-biográfico del Perú. Parte primera que corresponde a la época de la dominación española. Tomo II. Lima, 1876.
    * Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 4. CAN-CHO. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-153-3
    * Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Quinto Tomo. “Postrimerías del poder español (1776-1815)”. Tercera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1981. ISBN 84-499-4817-7
    * GCatholic.com / Giga- Catholic Information: Archdiocese of Arequipa – Peru

Luis Enrique Graciano Palao Berastain.


Nació en Arequipa, Perú del año 1943. Hijo del reconocido Medico Cirujano Mariano Palao Villegas(1905 - 1989). Se caso con Liese Ricketts Borchard en 1973 con quien tiene dos hijos; Sebastian y Francisco.


Mostró desde muy joven una sensibilidad especial para las artes. Estudió en el colegio Nacional de la Independencia Americana. Su inquietud lo llevó a Argentina donde estudió cuatro años de arquitectura, allí tuvo contacto con renombrados artistas de ese país, realizando varias muestras donde alcanzó reconocimiento de la crítica. Después de unos años volvió para vivir en el distrito de Chinchero, provincia de Urubamba, región Cuzco, ahí se mimetizó con el paisaje y la gente del Perú profundo, viajó incansablemente por los andes recreando la vida y el entorno de la gente humilde del campo con un estilo realista inspirado en los hermanos Teodoro y Alejandro Núñez Ureta, y con ciertas reminiscencias del realismo americano de Andrew Wyeth. El trabajo del maestro Luis Palao cuenta con un dominio del dibujo pleno y un estilo muy peculiar para equilibrar y ejecutar las sombras, siendo su claro oscuro fuerte y de pinceladas espontáneas y seguras.



Su mérito es haber creado un realismo muy personal pero completo en lo académico contemporáneo y el haber usado un estilo innegablemente universal para recrear la vida de la gente de su tierra siguiendo de esta forma y dándole nuevos bríos al arte de Jorge Vinatea Reynoso y Teodoro Núñez Ureta, es por ello que ha sido merecedor de varias distinciones y premios nacionales e internacionales por su valor plástico y humanista en el contenido. Esas distinciones van desde el "Premio nacional de pintura" hasta el reconocimiento del estado peruano por su trayectoria y legado a la historia del arte peruano.



Palao es un eterno buscador de nuevas formas de expresión, nunca se repite. Su amor por la gente humilde, en especial por el autóctono puro, lo lleva a ser parte de la lucha de su pueblo en el sueño utópico del retorno natural a la tierra:



"Yo no estoy geográficamente en un lugar, yo soy un vagamundo. Estoy con los hombres que no tienen tierra y eso es mi libertad. Estoy donde están los mendigos, los enfermos mentales, con los que huyeron de su casa, con aquellos que no aceptaron a la sociedad aunque sea por un día. Me interesan los desamparados, no quienes están en sus casas con su televisor y su cuenta bancaria. No hay nada que admirar ahí, desde mi punto de vista, desde el camino".


Actualmente vive en el "Valle Sagrado de los Incas" en Calca, continuando su labor de artista y hombre solidario con la realidad de su pueblo.


Exposiciones en el Perù


01. 1966 Galeria 300. Arequipa
02. 1967 Galeria del Portal de San Agustin. Arequipa
03. 1968 Sala de Exposiciones de la Alianza Francesa. Arequipa
04. 1973 Galerìa de Arte Ginebra. Arequipa
05. 1974 Galerìa Ivonne Brìceño. Lima
06. 1975 Galerìa Decoraciones Lìnea. Lima
07. 1976 Galeria de Arte Casa Del Moral, Banco Industrial Del Perù. Arequipa
08. 1978 Sala de Arte Petro Perù. Lima
09. 1980 Galerìa Trapecio. Lima
10. 1982 Galerìa Trapecio. Lima
11. 1984 Galerìa Trapecio. Lima
12. 1986 Galerìa de Arte Moll. Lima
13. 1987 Galerìa de Arte Moll. Lima
14. 1987 Galerìa de Arte Amèrica 92. Lima
15. 1987 Facultad de Economia y Planificaciòn de la Universidad Agraria. La Molina, Lima
16. 1988 Galerìa Trapecio, Lima
17. 1988 Galerìa de Arte Amèrica 92. Lima
18. 1989 Galerìa de Arte Amèrica 92. Lima
19. 1990 Galerìa de Arte Amèrica 92. Lima
20. 1991 Club de la Banca. Lima
21. 1993 Galerìa de Arte Amèrica 92. Lima
22. 1994 Galerìa Borkas. Lima
23. 1994 Galerìa de Arte Moll. Lima
24. 1995 Galeria del Banco Wiese, Trujillo
25. 1995 Instituto de Arte "Corriente Alterna". Lima
26. 1995 Galerìa Trapecio. Lima



Exposiciones en el Extranjero

01. 1965 Salòn de Actos de la Municipalidad de Salto. Buenos Aires, Argentina
02. 1965 Salòn de la Alianza Francesa. La Plata, Argentina
03. 1988 Cultural Arts Centers. Dallas, E.E.U.U.
04. 1988 Iberoamerican Cooperative Institute. Barcelona, España
05. 1989 General Departament for Culture of Cataluña. Barcelona, España
06. 1990 Astorela Palace. Iquique, Chile
07. 1991 Sheraton Hotel. La Paz, Bolivia
08. 1992 Expo - Sevilla 92. Sevilla, España
09. 1993 Artf Gonzalo Jimenez de Quesada Center, Bogotà, Colombia
10. 1994 House of The Americas. Madrid, España
11. 1994 Artf 94 Bal Harbour. Miami, Floria, E.E.U.U.
12. 1995 Art Americas. Miami, Floria, E.E.U.U.
13. 1995 Astorias Fine Art Gallery. Coral Gables, Florida, E.E.U.U.


Relación de retratos (una parte)


* John Pierpont Morgan -cuadros en el Metropolitan de New York-.
* Cardenal Pacelli -luego su santidad Pío XII-
* Douglas Hyde, Presidente de Irlanda.
* Eamon de Valera, Primer Ministro de Irlanda.
* G. F. Baker Presidente del First National Bank.
* León Molk, Conde.
* Schlewig-Holstein, Barón.
* Nicholas Brady, Presidente de los caballeros de Colón.
* E. L. Marston, Dir. de Chase National Bank.
* Seward Prosser, Dir. de Chase National Bank.
* G. W. Perkins, Dir. de Chase National Bank.
* Daniel Guggenheim, Minero cuprífero.
* Gates W. Mc Garrah, Presidente del Banco Federal.


En Perú existe poco de su obra -óleos, acuarelas, carboncillos-, apreciable en el Museo de Arte -MALI-. La mayor colección está en poder de los herederos de los magnates a quien pintó, en su periplo entre Estados Unidos y Europa -esperando retrospectiva total-. En el Museu de Tarrasa (Casa Alegre de Sagrera), en Cataluña, se conservan varias obras notables suyas.

Premios y distinciones


* 1886 Beca de estudios a Roma otorgada por la Academia de Bellas Artes de Santiago. por haber ganado el primer premio durante tres años consecutivos. Premio al que el artista renuncia por lo antes expuesto. Efecto de tal desprendimiento es que el Perú concede una beca equivalente.

* 1889, (2 de agosto). Pensión para perfeccionamiento en Europa otorgada por el Congreso peruano.

* 1907 Medalla de Oro en el Salón Anual de Artistas Franceses. Nota: Baca-Flor no se presentó al concurso anual, fue el Marqués de la Pallice quien presenta el retrato que le pintó Carlos.

* 1926 La Academia de Bellas Artes del Instituto de Francia lo incorpora como miembro. Esta membresía es potestad de la Academia Francesa, debido a que nadie puede postular postular a ella, ni inscribirse. La Academia selecciona a sus integrantes.




Referencias bibliográficas

* Diccionario "Artistas Plásticos en el Perú, siglos XVI-XVII-XVIII-IXI-XX" año 2009 de Gabriela Lavarello de Velaochaga
* Cuya Vera, Ricardo (2008). Carlos Baca-Flor. Lima: Revista Voces Nº 33 Año 9 - Perú.
* Fontbona & Miralles, Francesc & Francesc (1981). Anglada-Camarasa. Polígrafa, Barcelona.
* Canyameres, Ferrán (1980). Carlos Baca-Flor. España.
* Patronato, de las Artes (1955). Exposición Baca-Flor. Lima: Museo de reproducciones pictóricas de la UNMSM.
* Jochamowitz, Díaz, Pezet., Alberto, Federico, Víctor. (1950). Carlos Baca-Flor. París: Societe Nationale des Entreprises de Presse.
* Delboy, Emilio (1941). Dos crónicas y una charla. Lima: Ed. SanMarti y Cía. SA.
* Jochamowitz, Alberto (1941). Baca-Flor Hombre singular. Lima: Imprenta Torres Aguirre.