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Juan Manuel Polar y Carazas

Juan Manuel Polar y Carazas, (Arequipa27 de diciembre de 1809 – Arequipa, 14 de mayo de 1881) fue un magistradodiplomático y político peruano. Fue ministro de Relaciones Exteriores en 1868, durante el gobierno interino del general Pedro Diez Canseco.

Biografía
Hijo de Valentín Polar y Juana de Dios Carazas. Estudió en el Seminario de San Jerónimo de su ciudad natal. Se trasladó a Lima donde estudió el método de enseñanza lancasteriano, y de vuelta en Arequipa, estableció una escuela (1827); pero debió renunciar a ella a fin de completar sus estudios en la recién fundada Universidad Nacional de San Agustín (1829). Se recibió de abogado el 1 de octubre de 1832.
Fue secretario de la prefectura (1834) y juez de primera instancia (1839), pero renunció cuando el coronel Manuel Ignacio de Vivanco se alzó en armas y exigió juramento de obediencia (1841). Posteriormente, como secretario general, apoyó la revolución constitucionalista que los generales Domingo Nieto y Ramón Castilla iniciaron contra el gobierno de Vivanco, autodenominado “El Directorio” (1843-1844).
Fue nombrado vocal de la Corte Superior de Arequipa en 1844 y resultó elegido diputado por Arequipa en 1845, representación que mantuvo hasta 1851. Tras jubilarse de la magistratura en 1858, fue acreditado como ministro plenipotenciario en Bolivia (1859) y luego en Chile (1859-1862).
Durante el tercer interinato del general Pedro Diez Canseco, su coterráneo, fue designado ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, cargo que ejerció de 28 de enero a 4 de agosto de 1868. En tal investidura le correspondió firmar el contrato para la construcción del ferrocarril de Mollendo a Arequipa.

Descendencia

Casado con María Manuela Vargas Maldonado, fue padre de:
  • Carlos Rubén Polar (1852-1927), abogado y magistrado;
  • Jorge Polar (1856-1932) catedrático y escritor; y
  • Juan Manuel Polar (1868-1936), maestro y escritor.

Predecesor:
José Antonio Barrenechea
Ministro de Relaciones Exteriores del Perú
28 de enero de 1868 a 4 de agosto de 1868
Gran Sello de la República del Perú.svg
Sucesor:
José Antonio Barrenechea

Bibliografía

  • Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 5. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
  • Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 13, PEÑ/QUI. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-162-5

    Hortensia Málaga



    En el último tercio del siglo XIX podemos advertir la participación de muchas mujeres en diferentes ámbitos de la sociedad, sobre todo, en los círculos intelectuales. A partir del siglo XX, la mujer alcanzó un papel relevante en la construcción de la realidad social e histórica del país. La generación nacida en las primeras décadas de dicha centuria, fortaleció la lucha por la justicia social y la equidad, además logró el empoderamiento de un espacio a través del periodismo, la literatura, la pedagogía y la política.

    La escritora arequipeña Hortensia Málaga Cornejo de Bouroncle, fue parte del impresionante movimiento cultural que comenzó a producirse entre los años 40 y 50. Nació un 26 de diciembre de 1911 y fue bautizada el 2 de febrero de 1912 en la parroquia de San Marcelo en Lima. Hija de don Samuel Málaga y doña Raquel Gonzáles Crevoisier. Realizó sus estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús y se casó con el contador público Eduardo F. Cornejo Bouroncle.

    Se tiene conocimiento que colaboró con el diario “El Pueblo”, escribiendo artículos sobre los derechos de la mujer y asuntos sociales y políticos. Comenzó su carrera literaria con el cuento “El Rey de los Mendigos” que fue premiado por el Ateneo de Arequipa en 1930, al igual que su poema “Amor triunfal”. En 1936 publicó la novela titulada “La tía Flor”, por la cual recibió elogios de diferentes escritores, entre ellos la argentina Adela García Salaverry, afirmó que se trataba de una “novela de resonancias sociales y psicológicas es la que nos ofrece la distinguida escritora peruana. Novela de generosa pujanza democrática y humana”; la escritora boliviana Mercedes A. de Urquide, dijo: “Leí La Tía Flor, con fruición, por la realidad y verismo con que pulsa una época del pueblo peruano”; el escritor polaco Stanislaw Jazurkiewicz, agregó que “es un vigoroso cuadro de la dolorosa realidad peruana”; para el poeta arequipeño César Atahualpa, “es una valiosa contribución a la Literatura arequipeña, en ella se dilucidan problemas de carácter político, social e histórico”; y el escritor Uriel García comentó que es una “interesante novela con típicos acontecimientos políticos y escenas características de nuestra psicología”.

    Aquel mismo año dio a conocer su colección de poemas bajo el título de “Captus”, del cual el poeta y periodista uruguayo Mauricio Obelar, indicó: “Es poesía pura y delicada, ha merecido los más cálidos elogios de la crítica americana”; y el escritor argentino Domingo Blunno: “Teje en sus poesías con fluidos más puros de alma y la frescura de un estro rico e inagotable de sentimientos de Amor, de Moral y de Justicia”.

    Hortensia fue presidenta fundadora de la “Unión Femenina de Arequipa de Letras y Artes”, institución que se vinculó con intelectuales de toda América, dado sus ideales pacifistas y de culturización y elevación espiritual de la mujer. A propósito de ello, publicó una nota periodístico donde anunció la formación de este grupo en 1933. Asimismo, destacó como delegada de “Fraternidad Espiritual Latinoamericana” que tuvo sede en Buenos Aires (Argentina).

    Ha sido miembro de la “Asociación de Escritores y Artistas Americanos” con sede en La Habana (Cuba), secretaria de la “Unión de Mujeres Americanas” y de la “Legión Femenina”. Miembro de honor del “Comité Cultural Argentino” con sede en Buenos Aires. Presidenta organizadora de la Central Peruana del “Círculo Periodístico Indoamericano” con sede en Montevideo (Uruguay). También, ejerció la dirección de la revista de cultura peruana “Cruzada” (editado en 1940-47), y es autora del libro de poesía “Carcacha”, “Tesoro Andino”, “Amor la soledad” y “Estampas”. Escribió otras novelas como:“Oro en la Chacra” (1946), “Silvia” y “Vigía”.

    Datamos un extraordinario artículo publicado en el diario decano de Arequipa, el 12 de octubre de 1940, titulado: “La mujer arequipeña” y un poema titulado “Genealogía del volcán Misti y su Arequipa”. No cabe duda que Hortensia Málaga fue una autora prolífica; en consecuencia, también sus trabajos se encuentran publicados en otros diarios como Noticias.

    Cabe mencionar que en la Navidad de 1953, publicó en el desaparecido periódico: “Va a venir un niño a la familia”, donde la autora critica que el árbol de Navidad –dentro del simbolismo del advenimiento– cobre mayor relevancia ante el pesebre, misterio, o comúnmente conocido, nacimiento. El cuestionamiento no escapa a sus apasionamientos y por lo tanto cabe analizar el texto con mayor detenimiento, ya que incluso podemos encontrar algunos antagonismos. Por un lado se afirma que adorar a personajes divinos hechos de piedra es un engaño y por otro busca reivindicar a los pesebres que –evidentemente– tienen la misma equivalencia, solo que en contextos diferentes. Asimismo, revela la composición social de la fiesta, la incorporación de nuevas costumbres y personajes a esta tradición, cuestionando la figura de Papá Noel.

    A esto se suman otras reflexiones. En “El Cristo de la paz viene a la familia” publicado el mismo año, nos dice que “La Navidad no es fiesta de diversiones callejeras, ni de bailes en salones, ni bares. Es la auténtica fiesta del hogar, el regocijo del espíritu, de la paz, de la fraternidad universal, pues en todos los pueblos donde se conoce a Cristo, aún en los no católicos, se celebra su venida, haciendo del hogar su verdadero sentir de calor, unión, compenetración de ideales, alegría, tributaciones y anhelos”.
    El abordar dicha temática nos muestra una obra ligada a la niñez de aquel entonces. Asimismo, es de destacar, su labor como presidenta del Patronato de Damas del comité por la construcción “La Ciudad de los Niños” de Santa María, presentando un proyecto en 1952, el cual pretendía un centro educacional para formar en valores a los niños y alejarlos de la delincuencia y mendicidad. Ciertamente, Hortensia Málaga, afirma que: “Todas las grandes reformas se han hecho en base a este principio clásico y tenemos que Esparta y Grecia, se hicieron legendarias porque se esmeraron en formar a su niñez y juventud en crisol de virtudes”.

    Sus declaraciones en el “Día de la Madre” de 1954, mostraron a una mujer sensible, preocupada por las mujeres de su tiempo, ella expresó: “Las principales necesidades que afronta la madre proletaria son: las de vivienda, alimentación y anonimato. Viviendas insalubres dan por resultado niños enfermos. Alimentación deficiente, raquitismo y pobreza mental. Anonimato, resentidos sociales, seres aislados, parias de la sociedad, vergüenza”. Similares contenidos encontramos con su texto “La Mujer Arequipeña” (1963), tiempo en que publicó su trabajo “Sor Juana Inés de la Cruz”.

    Finalmente, es autora de una serie innumerable de poemas, entre los que destacan: “Bendito el vientre que te concibió” (1956), cuyos versos nos evocan a la “Semana Santa” buscando reivindicar a la mujer y a los cristianos. También publicó “Plegaria al Señor de los Milagros” (Noticias, 23 de octubre de 1960). Y entre sus obras inéditas tenemos “Tesoro andino” (poemas). La afamada escritora murió en Lima el 16 de octubre de 1996. Recordarla es un verdadero tributo a la mujer.

    Fuente: El Pueblo, articulo de Hélard André Fuentes Pastor.

    Arturo Villegas Romero



    Arequipa, mística y guerrera, revolucionaria por esencia, vive con pasión minuto a minuto cuando llega este momento. En la revolución de 1950 en Arequipa, cuando la ciudad Blanca vivía momentos dramáticos, luego de la muerte de varios estudiantes del Colegio Independencia y de algunos obreros, él se ofreció a ser delegado de la Junta Popular para formalizar el arreglo de paz con el ejército. Una vez que una ráfaga de metralleta hiriera mortalmente a Carlos Bellido, se levantó del suelo en donde estaba tendido se puso de rodillas alzó la bandera blanca de la paz y una bala con destino mortal le atravesó la boca, dejándolo tendido entre los adoquines de la Plaza de Armas.

    Fue hijo de Alberto Villegas de la Cuba y Carmen Romero Bustamante de Villegas. Nace el 24 de diciembre de 1923 en una casa del célebre pasaje Zela de la ciudad del Misti. Tuvo ocho hermanos. Su padrino fue el Cardenal Juan Gualberto Guevara, quien al enterarse de su martirio escribió a sus padres: "Me imagino lo que tú y Carmen estarán sufriendo; tu dolor es justo, pero debe ser templado por la resignación cristiana. Debes mirar este triste suceso como una prueba que Dios ha querido enviarte para que saques provecho de ella, lo mismo digo a Carmen y lo mejor que pueden hacer es ofrecer al Señor, autor y dueño de la vida de los hombres, es ofrecer sus sufrimientos en sufragio del alma del difunto. La fe, más que ningún otro recurso, debe ser tu consuelo en estos trances doloroso de la vida".

    Estudió en el Colegio de La Salle. La primera comunión la recibió en la iglesia de San Agustín. La secundaria la hizo durante cuatro en La Salle y el último en el Colegio San Francisco de Asís. Destacó como gran alumno buen compañero y líder indiscutible.

    En la UNSA se graduó de Bachiller en Humanidades a los 19 años; en 1942 sustentó la tesis "El movimiento de Túpac Amaru II y la participación indígena en la gesta de la Emancipación del Perú" (La Colmena, reeditada por la UNAS en el 2000)

    En 1945 recibió el título de Doctor en Letras, Historia, con la tesis "Apuntes de un decenio de la Historia de Arequipa 1830-1840"  (Fundación Gloria, Arequipa, 1985). En 1946 se gradúa como Bachiller en Derecho con la tesis "La prescripción adquisitiva en el Código Civil Peruano", abogado en 1947. En diciembre de este mismo año se graduó como doctor con la tesis "Nacionalidad de las sociedades mercantiles".

    El Dr. Eusebio Quiroz nos da un retrato de su catolicismo: "Sus oídos estuvieron abiertas tanto para Dios como para los hombres, los prestó para el pobre como para el rico; para el obrero como para el capitalista, para el niño como para el anciano; para la viuda como la casada; para el estudiante, como  para el profesional; para uno como para todos. La fe que profesó desde sus tiernos años, jamás fue eclipsada por el escepticismo, ni su moral mancillada por la corriente epicúrea. Pues, habiendo caído en la cuenta de que fuera del dogma de Cristo, no hay cosa más cierta ni mejor, supo apreciar su dignidad de católico romano; y como tal, se condujo en todos los instantes de su vida, tanto individual como social. Como exponente de la primera es digna de anotarse la unión cotidiana con Jesús Sacramentado, a quien varios años, sin reticencias y oblicuidades, siguió y defendió en la falange arrolladora de la Acción Católica, cuya insignia siempre fue su orgullo, sobre todo en los actos públicos externos de nuestra santa religión. Testigo de ello, es el pueblo de Arequipa…Como jurista católico, dio preferencia a la defensa de los derechos de los obreros, según las normas de las encíclicas sociales de los Papas" (EQPS "Arequipa del 50" UNSA, Arequipa 2000, 77-78

    El mismo J.L. Bustamante y Rivero en carta escrita desde Nueva York el 9 de julio de 1950: "La inspiración cristiana de la vida de AV, le prestó coraje para el último de sus gestos de ciudadanos que lucha por un alto ideal, debió darle también en su fatiga de moribundo la confianza apacible de quien cumple un deber. Y, por eso, en la tumba en que sus restos reposan, la plegaria de los que, como él creyeron, será la llama perpetua que alumbre su eterna paz" (EQPS, op. cit) Cit 46-47)

    Como miembro de la AC cabe destacar que la propia Municipalidad Provincial le condecoró con un diploma en 1943. En 1944 viajó como  presidente de la delegación que fue a Chile representando a la AC de Arequipa. A inicios de mayo de 1945 organizó la Convención Local de Jóvenes Católicos de Arequipa. En 1946 participó en Lima de la Segunda Semana Internacional de Universitarios Católicos. Durante este periodo fue presidente de la UNEC y de la Juventud Católica Masculina de Arequipa; también participó en la Democracia Cristiana y su Secretario General Héctor Cornejo Chávez lo consideraba como "el primer mártir de la causa"

    En 1948 fue gerente de "El Deber", jefe de redacción del semanario "Sur "Será profesor en su antiguo Colegio de La Salle, preside el grupo cultural Toribio Pacheco.

    En el campo profesional era miembro del directorio de Aerovías Nacionales del Sur, secretario de la librería Ibero-Americana y abogado contratado por el Municipio para asuntos de la lotización de Miraflores. Fue Inspector de Rentas Legales de la Casa de Préstamo y de la Biblioteca Municipal. Como abogado apoyó a los más pobres, especialmente los obreros de la JOC.

    La tarde del 13 de junio de 1950, a las 6, llama desde el estudio de Mario Polar comunicando a su padre que no se preocupe. Arequipa, sin embargo, ardía en llamas y el ejército avanza por Tingo y se dirige al Cuartel  Salaverry para tomar la ciudad. A las 7 de la noche el Cuerpo Consular llama a Francisco Mostajo para llegar a un acuerdo y se conviene en designar un grupo parlamentario formado por Javier de Belaúnde, Arnoldo Guillén, Carlos Bellido y Arturo Villegas. A las 8 de la noche salen de la Municipalidad portando una bandera blanca, un mandil de médico. Tras caminar unos 30 metros, los soldados disparan contra los jóvenes hiriendo a Carlos Bellido. Arturo se echó en el pavimento y al escuchar la repetición de las descargas levanta la bandera; en ese momento otra descarga le hiere mortalmente haciendo que rodase por el suelo.  Mostajo escribió en su poema: "La Religión, la Patria y tu Arequipa tu entraña sacudían en seísmo. Aun en la urbe tu voz no se disipa y hoy vemos en la muerte tu heroísmo". Arturo Villegas falleció a las 8 y 20 de la noche. el 14 de junio de 1950 .

    Fuente: http://peru-cristiano.blogspot.pe/2015/02/arturo-villegas-romero-1923-1950-martir.html

    Gustavo Valcárcel



    Gustavo Valcárcel, (Arequipa, 17 de diciembre de 1921 - Lima, 3 de mayo de 1990) fue un poeta, escritor y periodista peruano. Se inició cultivando una poesía pura, de corte amatorio, formando parte de «Los Poetas del Pueblo», grupo de filiación aprista. Tras orientarse hacia el comunismo (1955), compuso una poesía comprometida con la causa revolucionaria, de arenga y de proclama.


    Fue hijo de César A. Valcárcel y Mercedes Velasco Seminario. Todavía niño fue llevado a Lima, donde cursó sus estudios escolares en el Colegio Salesiano (1929-1938). En 1939, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde cursó Ciencias, pero al año siguiente se pasó a Letras. Militó activamente en las filas del aprismo, lo que lo llevó reiteradas veces a prisión. Esto ocasionó que sus estudios universitarios sufrieran varias interrupciones. En 1947, ganó los juegos florales universitarios, por su poemario Confín del tiempo y de la rosa. Por la misma obra se le otorgó ese mismo año el Premio Nacional de Poesía. Por esos años estuvo vinculado con el grupo literario de orientación aprista, llamado «Los Poetas del Pueblo», que congregó a Alberto Hidalgo, Luis Carnero Checa, Guillermo Carnero Hoke, Antenor Samaniego, Mario Florián, Felipe Arias Larreta, Abraham Arias Larreta, Alberto Valencia, Manuel Scorza, Eduardo Jibaja, Mario Puga y Ricardo Tello. En 1950, fundó la revista Idea, que tuvo vida efímera. Por entonces ya se declaraba adepto a la poesía de César Vallejo.

    Por razones políticas en 1951 pasó desterrado a México, donde se consagró al periodismo, colaborando en Novedades, El Nacional y El Popular. En 1957, tras la restauración de la democracia, volvió al Perú. Por entonces ya estaba orientado hacia el comunismo, lo que literariamente se tradujo en un cambio de lenguaje y de actitud poética. Volcó entonces sus energías en la prensa revolucionaria: Perú Popular (1958), Frente (1962) y Unidad, vocero del Partido Comunista Peruano (1963). También se dedicó a las labores de editor. Luego ofició de corresponsal de la agencia de prensa soviética Nóvosti y de director de su revista informativa Panorama Internacional (1969-1978).

    Obras
    Poemarios
    Confín del tiempo y de la rosa (1948), colección de 28 sonetos amatorios. Premio de los juegos florales universitarios de 1947 y Premio Nacional de Poesía de 1947.
    Poemas del destierro (1956)
    Cantos del amor terrestre (1957)
    Cinco poemas sin fin (1959)
    Cuba sí, yanquis no (1961)
    Pido la palabra (1965)
    Poesía extremista (1967)
    Pentagrama de Chile antifascista (1975)
    Antologías de su obra poética[editar]
    Sus mejores poemas (1960)
    Poesía revolucionaria (1962)
    Compilación de su obra poética[editar]
    Obra poética 1947-1987 (1988)
    Drama[editar]
    El amanecer latente (1960)

    Novela
    La prisión (1951), narración testimonial de su encierro por razones políticas, donde se adentra en ese submundo violento y repugnante. Es una obra muy impactante.

    Otras obras
    Apología de un hombre (1945)
    La agonía del Perú (1952), crónicas.
    Artículos literarios (1960)
    Ensayos (1960)
    Reportaje al futuro (1963 y 1967), crónicas de su viaje a la Unión Soviética.
    Breve historia de la revolución bolchevique (1967).
    Perú. Mural de un pueblo (1965, corregida en 1988), donde intenta una interpretación marxista de la historia prehispánica, aunque, según Luis Alberto Sánchez, tiene más abundancia de axiomas y apotegmas que de razonamientos e informes.1
    Canción de amor para la papa (1988).

    Valoración
    Para los críticos, lo mejor de su poética se concentra en su primera etapa, que principia con su poemario Confín del tiempo y de la rosa (1948), donde reúne 28 sonetos que revelan su pasión inicial por la poesía pura.

    El verso de Gustavo Valcárcel es fluido, de elaborada facilidad y riqueza sugestiva, pero ceñida a una norma de exigente control, como sostiene Alberto Escobar. Su palabra aflora bajo el cincel preciso, en sensual deleite de la estrofa. En más de uno de sus sonetos, su arte nos arrebata por la inaudita mezcla de vigor, ternura, intencionalidad crítica y despliegue metafórico.2
    A continuación, un ejemplo:

    SONETO XVI

    Leve novia plagiada a la matina,
    en la fuente en que el alba suele ser
    existencia rosada del no ser,
    cabellera extracielo, peregrina.

    Eres isla de estío en la retina,
    pasajera del tiempo, anochecer;
    yo soy la hoguera en que la ha de perecer
    tu lengua, arena ardiente, diamantina.

    Memoria del otoño te retrae
    a cóncava penumbra del diseño
    para ver al cenit que gime y cae.

    Noviazgo subterráneo del ensueño,
    infravida que al llanto se contrae,
    polvo y polvo naciendo de tu sueño.

    Referencias

     Sánchez 1975, p. 1585.
     Maurilio, p. 356

    Bibliografía

    Arriola Grande, Maurilio: Diccionario Literario del Perú. Nomenclatura por autores. Tomo II. Editorial Universo S.A. Lima, Perú. Segunda edición, corregida y aumentada.
    Sánchez, Luis Alberto: La literatura peruana. Derrotero para una historia cultural del Perú. Tomo V, p. 1585. Cuarta edición y definitiva. Lima, P. L. Villanueva Editor, 1975.
    Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 17. VAC/ZUZ. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-166-9

    Federico Abril y Llosa



    Nació en esta ciudad de Arequipa el 16 de Diciembre de 1827 y se bautizó el 17 del mismo mes y año. Fue hijo del matrimonio contraído por el Coronel don José Anselmo Abrill y Olazábal y la Sra. Da. María Encarnación de la Llosa y Benavides, de la misma ciudad de Arequipa.


    El Coronel  Federico, contrajo matrimonio en la ciudad de Trujillo el 24 de Abril de 1856 con la Sra. Da. Enriqueta Borgoño y Castañeda, hija del General don Pedro Antonio Borgoño, natural de Chile, prócer de la Independencia del Perú, y de doña Manuela de Castañeda y Madelengoytia Saens de Zárate. 

    El Sr. Abril y Llosa, fue nombrado Prefecto de este Departamento de Arequipa, el 7 de Marzo de 1892, y se recibió el 21 de los mismos. El 28 de Marzo del año en que se recibió, reúne en su despacho a los periodistas y les dice que está dispuesto a actuar conforme se lo sugieran, en lo administrativo, y les recomienda la necesidad de dar sana doctrina al pueblo.

    El 2 de Abril reunió al Concejo Provincial y pronunció brillante discurso, recomendando la enseñanza primaria, el buen servicio de los preceptores, la traslación de la cárcel, la continuación de la obra de la recova, la mejora y comodidad de los famosos baños de Yura. Tributa efusivo aplauso por la obra de Yumina, recomienda el acrecentamiento de la renta municipal, el ornato de la población, etc., etc. «Arequipeño de nacimiento, les dice, y habiéndome cabido la alta honra de regir los destinos públicos del Departamento, quiero consagrar mis esfuerzos, mis afanes, mis desvelos a la mejora y al bien de esta hermosa ciudad. Por esto vengo a vosotros, más que con el carácter de autoridad, como arequipeño, a ofrecer toda mi colaboración » Hizo lo mismo con la Sociedad de Beneficencia, reunió a sus miembros el 3 de Abril y pronunció tierno discurso, en el que recomendó trabajar con ahincó y tesón para acrecentar sus rentas, y ofreciéndoles su apoyo incondicional para todo lo que signifique el bien y adelanto de la Institución, en el servicio de los pobres enfermos y huérfanos desvalidos.

    El Coronel Prefecto fue también Prefecto de Ayacucho, cuya Catedral reconstruyó; de la Libertad y Cajamarca. Fue Director de la Escuela Militar de Chorrillos. Concurrió a la batalla de la Palma, junto con su hermano Bruno Abril, en donde salió herido, y era entonces Comandante y estuvo a las órdenes del General Castilla. Asistió asimismo a la batalla de Miraflores, junto con su hermano el Coronel don Máximo, en cuya batalla murió. Fue este Coronel padre del General don Carlos I. Abril y Galindo, que desempeñó altos puestos en la administración pública.

    Sirvió el puesto de prefecto desde 21 de Marzo de 1892, que se hizo cargo, hasta el 10 de Junio del mismo año, que se ausentó a la Capital, y dejó en su lugar al Subprefecto.

    Los hijos del matrimonio Abril-Borgoño fueron varios, entre ellos fue uno el Sr. D. Carlos, que ejerció puestos importantes, como Secretario de la Presidencia de la República en 1894, cuando desempeñó esta Magistratura el General don Justiniano Borgoño, hermano de la Sra. Enriqueta; Diputado a Congreso; Prefecto de Apurimac, Moquegua y Tacna; y el que contrajo matrimonio con la distinguida Sra. Da. Amalia de Vivero y Merino, de noble alcurnia, y cuya familia es de suma importancia que sentimos no poder darle cabida en este libro, por razones que no se ocultarán a los lectores.



    El Prefecto Coronel don Federico Abril y Llosa falleció en Lima, el 3 de Abril de 1910.



    Mariano Ambrosio Cateriano





    Nació en la Ciudad Blanca, el 11 de diciembre de 1829. Mariano fue hijo legítimo de Teodoro Tadeo Cateriano y Bejarano, y Brígida Rivera de Artieda. El destacado escritor, se casó dos veces: la primera con Josefa Arnillas, y una vez anulado el matrimonio, con Petronila Aguirre. Y dejó este mundo un 29 de julio de 1915.


    Como abogado de profesión, ocupó una vocalía de la Corte Superior de Justicia de Arequipa. Ejerció el magisterio en las aulas universitarias agustinas y fue colaborador de la “Revista Histórica” de Lima. Biógrafo y tradicionalista, seguidor del género inventado por Ricardo Palma. Fue un extraordinario colaborador de Mateo Paz Soldán. 


    El 29 de noviembre de 1871, fue nombrado director del Colegio de la Independencia Americana, asumiendo el cargo el 1 de enero de 1872. Su vicedirector fue José Pío Alcalá, y el secretario, Manuel M. de La Fuente. Mientras se desempeñaba como director, en marzo de 1874 pidió licencia y le fue concedida por la Junta Departamental, haciéndose cargo de la dirección el vicedirector.



    Entre sus obras podemos mencionar: “Tradiciones de Arequipa o Recuerdos de Antaño” (1881 y 1973), “Hojeada sobre la vida de Monseñor Juan Gualberto Valdivia” (1885), “Recuerdos del Ilustrísimo señor D. Pedro José Chávez de la Rosa” (1888), “Memorias de los Ilustrísimos señores Obispos de Arequipa, desde la creación de esta Iglesia hasta nuestros días” (1908), “El ayo del Libertador del Mediodía de América ante la sociedad actual”. Y como trabajos de investigación destacan: “Hospital de San Juan de Dios de Arequipa”, en Revista Histórica (tomo II, 1907); “Don Juan Domingo de Zamácola y Jáuregui”, en Revista Histórica (tomo III, 1908); “Biografía de Juan Gualberto Valdivia, Prelado Doméstico de su Santidad y Asistente a su Sacro Solio Pontificio” (publicada en la edición de 1956 de las “Revoluciones de Arequipa” del Deán Valdivia).




    El doctor Cateriano dejó como bienes inmuebles en Arequipa, una casa en la calle Villalba No. 23, en la que habitó. En su segundo matrimonio, tuvo ocho hijos, de los cuales sobrevivieron: María, María Francisca de Mac Donald, Pedro José, María Magdalena y Manuela Cateriano Aguirre. Y en su primer matrimonio, que fue anulado por el Tribunal Eclesiástico, procreó una hija nombrada Damiana Cateriano Arnillas viuda de Febres. Hizo su testamento ante el escribano público José Sebastián Calderón, el 4 de julio de 1910, Fs.1833. [Archivo Regional de Arequipa (ARA)].


    CATERIANO: ACUCIOSO INVESTIGADOR 


    Gracias a la bibliografía proporcionada por Luis Dávila Fernán-Zegarra, tenemos conocimiento que el Dr. Mariano Ambrosio fue un hombre multifacético, y por lo tanto, podemos abordar sus aportes desde diferentes aspectos. Para el historiador Santiago Martínez, Cateriano fue “periodista, escritor y literato ameno”, además de un “alto orador y destacado historiador” (Francisco Mostajo). El diplomático Germán Leguía y Martínez, afirmó que se trataba de un historiógrafo noble, rígido, opulento de pluma diestra y palabra atrayente. Con Mostajo, lo describen como una persona “docta, proba, virtuosa y religiosa; con ideología liberal, romántica y con personalidad dinámica, vibrante, comprometido profundamente con la causa de Arequipa”.



    El investigador Víctor Sánchez-Moreno, lo ubica en la generación de historiógrafos mistianos del siglo XIX y comienzos del XX. Estuardo Núñez, señala que “los estudios que dedicó a la historia local revelan a un investigador cuidadoso, volcado en la investigación de la actividad religiosa y social”. Y, el reconocido historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán, afirma que “Cateriano es, por sobre todo, historiador… y su obra en conjunto, resiste el examen de la crítica historiográfica”.

    Obras

    Tradiciones de Arequipa o recuerdos de antaño. Arequipa. Imprenta de la Municipalidad por Lorenzo Benavides, 1881.
    Ojeada sobre la vida de monseñor Juan Gualberto Valdivia. Arequipa. Imp. La Bolsa, 1884.
    Recuerdo del ilustrísimo señor don Pedro José Chaves de la Rosa, obispo de Arequipa. Arequipa, 1888.
    El ayo del Libertador del mediodía de América ante la sociedad actual. Arequipa. Tipografía Cáceres, 1890.
    Memorias de los ilustrísimos señores obispos de Arequipa. Arequipa. Tip. Quiroz, 1908.
    “La Catedral de Arequipa”. En: Jorge Polar. Arequipa. Descripción y estudio social. Arequipa, Tipografía Mercantil, 1891.
    “Hospital de San Juan de Dios de Arequipa”. En: Revista Histórica, II, Lima, 1907.
    “Don Juan Domingo Zamácola”. En: Revista Histórica, III, Lima, 1908.
    “Caima”. En: Revista Histórica, IV, Lima, 1909.
    Obras. Edición de Eusebio Quiroz Paz Soldán. Arequipa, Universidad Nacional de San Agustín, 1996.


    Fuente:
    http://www.elpueblo.com.pe/noticia/especiales/mariano-ambrosio-cateriano-el-gran-arequipeno-del-siglo-xix

    José Manuel Ubalde



    José Manuel Ubalde (Arequipa, 1758 - Cuzco, 5 de diciembre de 1805) fue un abogado y precursor de la independencia del Perú. Junto con Gabriel Aguilar, dirigió en 1805 una conspiración para independizar al Perú de España y restaurar el monarquía incaica. Delatado antes de producirse el alzamiento, fue apresado y ajusticiado.

    Hijo del coronel Simón Ubalde y Rosa Zeballos. Nació en Arequipa el 27 de marzo de 1766. A temprana edad se trasladó al Cuzco, donde estudió en el Colegio de San Bernardo y la Universidad de San Antonio Abad. Hacia 1792 pasó a Lima, donde completó su formación en el Real Convictorio de San Carlos. Se graduó de doctor en Leyes en la Universidad de San Marcos y se recibió de abogado.

    Ejerció su profesión en Lima, donde conoció al minero huanuqueño Gabriel Aguilar, a quien representó en algunos litigios, y con quien forjó una gran amistad. Pasó luego al Cuzco, al ser nombrado teniente asesor del presidente de la Audiencia, el brigadier Conde de Ruiz de Castilla.

    Tras ser destituido de su cargo de asesor en 1804, se concertó con Gabriel Aguilar (que por entonces se hallaba de visita en la Ciudad Imperial), para organizar una rebelión independentista y restablecer el Imperio Inca. Lograron el apoyo del regidor Manuel Valverde Ampuero, quien por vía materna era descendiente de los incas, por lo que se entendió que de triunfar la revolución sería consagrado como inca gobernador del Perú; también participaron fray Diego Barranco, el abogado Marcos Dongo, el cacique Diego Cusihuamán del barrio San Blas del Cuzco, el presbítero José Bernardino Gutiérrez y otros religiosos.

    Prepararon dos expediciones que debían marchar sobre Lima y Potosí. En momentos que se llevaban a cabo los últimos preparativos fueron traicionados por Mariano Lechuga. Este último le contó detalles de estas acciones al oidor Manuel P. Berriozábal quien se las transmitió al Conde de Ruiz de Castilla. El Conde mostró su dudas, por lo que para convencerlo Lechuga fingió estar enfermo, llamando a su casa a Ubalde, después de ocultar en su cuarto inmediato al oidor Berriozábal y al Secretario de la Real Audiencia. De esta manera comprobó la verdad de la denuncia y recogiendo mayor información, Manuel de Urriés se vio obligado a dictar providencias, empezando por la prisión de los acusados y el acuartelamiento de las tropas. Los líderes y conspiradores Aguilar y Ubalde fueron apresados, sometidos a juicio por las autoridades virreinales. Para el doctor Dongo 10 años de presidio en África confiscándole sus bienes, declarándole inhábil para obtener empleos y borrándole la matricula de abogado. Al cacique mayor Cusihuamán, destitución de su cargo, inhabilitación para volver a obtenerlo y residencia forzosa en Lima por dos años. Al franciscano Barranco, a Valverde y el presbítero Bernardino Gutiérrez destierro a España a disposición del Rey; para el cura Marcos Palomino a reclusión temporal. Se declaró inocente al Teniente Coronel Mariano Campero. Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde fueron condenados a la pena de muerte y ahorcados en la plaza mayor del Cuzco el 5 de diciembre de 1805.

    Referencias
    Roel Pineda, Virgilio: Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la independencia. Historia del Perú. Perú Republicano. Tomo VI. Cuarta edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982
    Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 16, TAB/UYU. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-165-0

    Francisco Javier Delgado


    (Nació en Arequipa  el 3 de diciembre de 1848,  falleció el 26 de agosto de 1917)

    Texto del Diario “El Pueblo" 1942

    El doctor Francisco Javier Delgado fue catedrático de la Universidad de Arequipa 1917;  cuyo retrato será colocado en la galería de historiadores de Arequipa que se encuentra en la sala de espera del despacho de la Alcaldía y donde figuran los retratos de los historiadores Licenciado Juan Domingo de Zamacola y Jaúregui, Párroco de Caima; Dean doctor Juan Gualberto Valdivia y doctor Germán Leguía y Martines.

    Nota: El retrato se colocó el 15 de agosto de 1942.

    El doctor Delgado fue un cumplido funcionario, un maestro competente y un ilustrado investigador de la historia arequipeña, reuniendo sobrados títulos para el reconocimiento de la posteridad.

    En 1886 contrajo matrimonio con la señora Raquel Cateriano, hija del magistrado doctor José Andrés Cateriano y de la señora María Felicitas Alcalá. Formó un respetable hogar y son sus hijas la señora Aída de Bellido Talavera y las señoritas Angélica y Lucila Delgado Cateriano.

    En el acto de su sepelio, pronunciaron sentidos discursos el Catedrático doctor Alberto Ballón Landa y él alumno señor Víctor M. Huaco, en nombre de la Asamblea Universitaria y de la Confederación de Estudiantes.

    El señor Huaco expresó en su discurso, entre otras cosas, lo siguiente: "El doctor Francisco Javier Delgado nació el 3 de Diciembre de 1848. Estudió en el Colegio de la  Independencia. 

    Recibióse de doctor en Jurisprudencia el 12 de Julio de 1870, presentando una importante tesis intitulada "Libertad de Imprenta". Ingresó a la Academia Lauretana, pero no pudo continuar la práctica por tener que librar la lucha por la vida a consecuencia de un acto dictatorial cometido por el gobierno de ese entonces con la fortuna de su señor | padre. | Esta fue la razón por la | cual no se recibió de abogado. En  su juventud redacto "La Verdad",  Periódico católico y colaboró en todas las hojas y revistas  católicas  de esta ciudad, siendo fundador de algunas de ellas. Las filas conservadoras lo contaron como uno de  sus más decididos y entusiastas: miembros, porque nunca escatimo su concurso para la defensa de sus  principios, colaboró con la publicación  continua o eventual de artículos  en la prensa; colaboró con la conferencia oral en las diversos círculos e Instituciones; colaboró en la Universidad, donde sostuvo en alto la bandera de sus principios.  "En el año 1876 fue nombrado Mi Catedrático del, curso de Historia de literatura general de la Universidad, siendo uno de los fundadores de la sección de letras”. La fase más saliente del doctor Delgado es sin duda alguna la de investigador de la ciencia histórica.

    A su pluma se debe la importante obra:  “La Fundación de Arequipa" que contiene valiosos documentos que han venido a .hacer luz sobre la fundación de este pueblo. Es por todos aceptado ya que quien, Fundó Arequipa, no fue Pedro Anzures de Campo Redondo, sino  Manuel de Carbajal. Esta ' reivindicación Histórica se la debemos al maestro que acaba de desaparecer para desgracia principalmente de la historia local, que la  hubiese restaurado con sus vastos conocimientos en la materia".  "En el año 1880 entró en el Concejo Provincial, muriendo de Secretario de la Institución, cargo que desempeñó durante muchos  años".

    "La Universidad y el Concejo absorbieron en los últimos años la energía de este muerto respetable,  Que fue bueno, inteligente y culto"  El doctor Ballón Landa, en su elogio póstumo del doctor Delgado, Expreso estos conceptos:

    “Su espíritu, transparente como  nuestro cielo, heredó con la hidalguía hispana, la fe inquebrantable; y la resolución heroica de sucumbir, pasivamente si era necesario en las arenas del circo, como los antiguos mártires del cristianismo por su religión y por su Dios , su religiosidad sincera, elemento substantivo de su psiquis, hizo de él y de su hogar modelo de virtudes cristianas . Nobleza benevolencia caballerosidad fueron los rasgos predominantes de su moral “

    "Su fisonomía intelectual estaba constituida por cualidades de solidez y de claridad. Digno de notar se es el hecho de haber terminado el aprendizaje de primeras letras en solo seis meses, logrando leer y escribir con corrección a la tierna edad de cinco años. Nuevo caso de precocidad que galardona al suelo arequipeño. Fueron sus estudios carrera no interrumpida de triunfos hasta que obtuvo las borlas doctorales de Jurisprudencia y Letras. Disciplinó su inteligencia en el estudio de los clásicos y como estaba dotado de palabra insinuante y como su espíritu vibraba al contacto de la juventud fue uno de los maestros que disfrutó más hondamente del afecto primaveral de sus discípulos".
     "No solo en la Universidad y en la república de las letras descolló, la figura del maestro. Fue también un patriota y un arequipeño de corazón. Sirvió como soldado de las guardias nacionales en la guerra con Chile y sus sentimientos y su afecto al terruño están cristalizados en su obrita sobre Arequipa, que parece escrita, como la culminante obra de Jorge Polar, "Con la punta del corazón".  "Ha sido hasta su desaparición  el Secretario irreemplazable del Concejo Provincial, que debe a su iniciativa y a su talento la organización de varias oficinas y la expedición de reglamentos y ordenanzas. Miembro del extinguido Consejo Departamental, de sociedades literarias y científicas y de asociaciones religiosas y profesor de varios colegios, ha dejado doquiera las huella de su acción inteligente y  benévola".

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    Sus estudios los realizó en el colegio La Compañia, luego en el colegio Independencia Americana, después estudio Jurisprudencia en la Universidad del gran Padre San Agustín.

    Fue fundador de la sociedad musical Santa Cecilia, y de la Sociedad Filarmónica de Arequipa.

    Su Bibliografía:

    1888 El Misti.
    1891 La fundación de Arequipa.
    1929-1930 La Campiña. (póstumo).

    El doctor Delgado tiene el mérito de haber completado el acta de la fundación de Arequipa, ya que el original fue extraviado.

    Guillermo Osorio Oviedo


    Nacido en 1935 en la blanca ciudad, desde pequeño demostró sus cualidades -heredadas de su madre la pintora Rosa Oviedo- en el Colegio La Salle y eso le costó varias reprimendas por las caricaturas hechas en las pizarras a los hermanos religiosos que la dirigían. En 1950 viaja  a Lima con intenciones de estudiar medicina y al no poder hacerlo se dedicó a trabajar en diarios y revistas haciendo ilustraciones y caricaturas, su verdadera pasión y vocación. "Ají Molido" era el nombre de la sección de humor político de la revista "Caretas" en la cual Osorio daba rienda suelta a su enorme talento y fino humor y sus "victimas" fueron siempre los más temidos y polémicos líderes de la política peruana que tuvieron que aguantar con no poca gracia el tiro certero y justiciero del  lápiz de este artista characato.


    Si bien Guillermo Osorio logró mucho respeto,  reconocimiento y popularidad por sus caricaturas en diarios y revistas, sus grandes dotes artísticas ampliaron enormemente su radio de acción, consagrándose con igual nivel en el campo de la ilustración. Como gran amante del campo y la naturaleza, pintó con sorprendente maestría a nuestro bello y elegante "Caballo de Paso Peruano", realzando aún más sus precisos y alegres movimientos en innumerables obras de arte que eran requeridas por las grandes empresas estatales para sus almanaques anuales y cuya demanda era tal que  siempre se reimprimían. Es por este motivo que a fines de 1971 el Banco Interamericano de Desarrollo lo invita a exponer en Washington algunas de sus obras, las mismas que obtuvieron halagadores comentarios de los críticos más reconocidos. Pero Guillermo seguía sorprendiendo a sus admiradores con hermosas pinturas de nuestros más bravíos y coloridos gallos de pelea. La belleza y elegancia de sus trabajos gallísticos hicieron que estas ilustraciones también se conviertan en verdaderas obras de arte y ansiadas piezas de colección.

    En 1972 y con motivo de las "Bodas de Oro" de la Guardia Civil del Perú, Osorio es contratado junto a Raúl Valencia y Joaquín Ugarte, dos notables dibujantes peruanos, para ilustrar su libro conmemorativo y en ella realiza varias pinturas sobre los uniformes de antaño de nuestra policia.

    Hombre de pocas palabras, culto, jovial y bohemio por disciplina laboral, siempre reconocía a Málaga Grenet y otros colegas de la época como grandes amigos y maestros, ya que nunca perdió la humildad a pesar de su exitosa carrera.

    Sorprendentemente, el 18 de diciembre de 1972, con 37 años y en toda la plenitud de carrera, su enorme talento nos fue arrebatado por un infortunado paro cardiaco que acabó con su vida, el mismo que sumió en la más profunda tristeza no sólo a su esposa Marcela Bustíos Fuentes y sus cuatro hijos menores (Guillermo, Rosa Marina, Beatriz y Juan), sino también a todas las redacciones limeñas y a las más altas esferas sociales y políticas de nuestro Perú.


    Fuente:
    http://mundocomics2011.blogspot.pe/2011/08/guillermo-osorio-gran-dibujante.html?m=1

    Carlos Ruben Polar y Vargas




    Nació en Arequipa, el 1 de diciembre de 1 852 - fallece en Arequipa, el 15 de mayo de 1927) Hijo de Juan Manuel Polar y Carazas y de María Manuela Vargas y Maldonado. Abogado. Fue profesor y director del colegio de la Independencia Americana; catedrático y rector de la Universidad de San Agustín. Senador de la República por Arequipa (1897); Ministro Plenipotenciario del Perú en Bolivia, y miembro de la Sociedad de Beneficencia Publica. Vocal y Presidente de la Corte Superior de Justicia.

    Maximiliano González Olaechea


    Maximiliano González Olaechea, más conocido como Max González Olaechea, (Arequipa, Perú, 30 de noviembre de 1867 – Ica, 5 de febrero de 1946) fue un médico, clínico y catedrático universitario peruano.

    Hijo de Julián Gonzáles y Trinidad Olaechea. Realizó sus estudios superiores en la Facultad de Medicina Humana San Fernando de laUniversidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, en la que se graduó con una tesis sobre la cirrosis hepática.

    Fue destacado médico y profesor en el Perú de su época. Fue tres veces decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, catedrático de Patología General, de Clínica Médica, de Medicina Legal, de Nosografía Quirúrgica, de Teoría de Partos, de Patología y Clínica Propedéutica y Semiología y, finalmente, de Clínica Médica de Varones.

    De igual manera, fue presidente de la Academia Nacional de Medicina, entre 1921 y 1923, y el primer médico latinoamericano en ser nombrado Miembro de Honor de la American Academy of Medicine, en Nueva York.

    Publicaciones

    Entre otraas publicaciones, podemos citar las siguientes:

    • Observaciones sobre casi todas las ramas de Medicina Interna. Exclusivamente en temas neurológicos realizó 34 publicaciones.
    • Formas clínicas de la enfermedad de Carrión (verruga peruana).
    • Dos casos de verruga generada en Lima.
    • Síndrome de Banti sifilítico asociado a hepatitis icterígena.
    • Eosinofilia infecciosa y vagotonía.
    • Endocartitis de evolución subaguda o lenta.
    • Esclerosis de la arteria pulmonar. Enfisema pulmonar.
    • Clasificación de las icterias.
    • Encefalitis epidémica.
    • Herpes zona y encefalitis epidémica.
    • Síndrome gastrointestinal reflejo por colecistitis calculosa.
    • Ataxia aguda de Leyden.
    • Esclerosis lateral amiotrófica.
    • Espondilitis rizomiélica.


    Homenajes

    En su honor, lleva su nombre una promoción de médicos peruanos.

    En la ciudad de Lima, se instaló un busto suyo en el Parque de la Medicina (escultura de Campagnola).

    Igualmente, la Fundación Max González Olaechea obsequió el 5 de febrero de 1947 una escultura suya, esculpida por Victorio Macho, al Hospital Dos de Mayo, en Lima, en el que ejerció su profesión.

    El doctor Aljovín, entonces presidente de la Academia Nacional de Medicina del Perú, le dedicó un sentido homenaje en el 40º aniversario de su fallecimiento.

    Además, es de resaltar que en el distrito de La Victoria, en Lima, hay una calle con su nombre, que es en la que pasa por donde se dictaban anteriormente las clases del Colegio Parroquial San Norberto.

    Santiago Martínez Cornejo



    Santiago Martínez Cornejo (nació, el 28 de noviembre 1862- falleció el 8 de mayo de 1947), hijo de Diego Martinez Begazo  y de Isabel Cornejo Santayana nació en Uchumayo en la Provincia y Departamento de Arequipa. Se bautizo en 1862 en laparroquia de San Pedro de Uchumayo, historiador y arcediano de la Basílica catedral de Arequipa, el Monseñor Martinez ,es considerado unos de los primeros  en hacer las biografías y genealogías de los personajes arequipeños en la historia del Perú. 

    A escrito muchas obras como lo son, Monografía de la corte superior de Arequipa  y apuntes biográficos de todos sus vocales y fiscales (1925), escrita con motivo  del centenario de la Corte Superior de la Arequipa, gobernadores de Arequipa colonial 1539-1825 (1930), la catedral de  Arequipa y sus capitulares (1931), la diócesis de Arequipa y sus obispos (1933), se trata de la fundación del obispado de Arequipa y la aparecen los obispos desde Cristóbal de Rodríguez hasta Mariano Holguín, fundadores de Arequipa (1936), Arequipeños Ilustres (1938), directores de la beneficencia pública de esta ciudad de arequipa 1848-1940 (1940), rectores de la universidad del gran padre san Agustín 1828-1940 (1940), directores del colegio de la independencia americana  1827-1940 (1940) , estas 3 obras se publicación en el mismo con motivo del IV centenario de la fundación española de Arequipa, prefectos de arequipa (1943), alcaldes de arequipa 1539-1946 (1946).

    Falleció el 8 de mayo de 1947, sus restos descansan en elpabellón Santa Ana en el Cementerio General de la Apacheta.



    Andrés Martínez




    Andrés Martínez, (Arequipa, 28 de noviembre de 1795 -  22 de julio de 1856) político, periodista, orador y magistrado peruano. Destacó por su oratoria en la que sumaba a su elocuencia la elegancia de la expresión y su erudición de jurisconsulto.

    Hijo del coronel Antonio Martínez y de Petronila de Orihuela y Olazábal. Estudió en el Seminario de San Jerónimo de su ciudad natal. Se graduó de doctor en Leyes y se recibió como abogado.
    Fue socio fundador de la Academia Lauretana, institución cultural fundada en Arequipa en 1821. Al cumplirse un año de dicha fundación, el 10 de diciembre de 1822 dio un discurso en elogio del obispo Pedro José Chávez de la Rosa, que le dio fama como orador. Por esos años publicó en la prensa versos patrióticos, al igual que el poeta José María Corbacho y Abril y otros miembros de la Academia Lauretana.

    El 8 de abril de 1824 se casó con Felipa Abril y Olazábal, parienta suya. En 1825 fue elegido síndico de la Municipalidad de Arequipa, bajo el gobierno edil del alcalde Manuel Ascencio Cuadros.

    Volcado ya plenamente a la actividad literaria y periodística, en 1827 editó El centinela de la libertad, que se oponía a El Republicano, la publicación oficial de Arequipa. En ese mismo año pasó a ser secretario del prefecto del departamento de Arequipa, general Antonio Gutiérrez de la Fuente. Estuvo presente en la inauguración del Colegio Nacional de la Independencia Americana, en el cual ejerció como profesor de Derecho Natural y Derecho Romano.

    En 1831 se desempeñó como Alcalde de Arequipa, en momentos en que la municipalidad había perdido su autonomía y se hallaba a expensas del poder ejecutivo. Gobernaba entonces en el Perú el mariscal Agustín Gamarra. Le tocó enfrentar el célebre caso de la Monja Gutiérrez, quien simuló morir en un incendio para fugarse del Monasterio de Santa Teresa.

    En 1832 fue elegido diputado por Arequipa y se incorporó al círculo del ministro José María Pando, con cuyas ideas conservadoras y centralistas sintonizaba. Fue nombrado ministro de Hacienda, ya en el último año del gobierno de Gamarra (1833).

    Cuando el general gamarrista Pedro Bermúdez dio un golpe de estado contra Luis José de Orbegoso y Moncada, proclamándose Jefe Supremo el 4 de enero de 1834, Martínez figuró entre los colaboradores del régimen golpista como ministro de Hacienda.

    Expulsados los gamarristas de Lima, Martínez regresó a Arequipa, donde asumió la prefectura departamental, que ejerció del 5 de abril a 18 de mayo de 1834. Finalizada la guerra civil con el reconocimiento de la autoridad de Orbegoso, Martínez fue apresado y trasladado a Lima.

    Durante el gobierno de facto iniciado por el joven general Felipe Santiago Salaverry, Martínez fue nombrado secretario general (septiembre de 1835), encargándose de redactar la patética invocación con que Salaverry invitaba a Orbegoso a cerrar filas para oponerse a la invasión boliviana de Andrés de Santa Cruz. Dicha exhortación fue insertada en El Republicano de Arequipa.

    Acompañó a Salaverry a lo largo de la campaña contra Santa Cruz, que finalizó con la derrota del joven caudillo en la batalla de Socabaya, el 7 de febrero de 1836. Martínez fue apresado en la quebrada de Guerreros y estuvo a punto de ser sometido a Consejo de Guerra y fusilado, pero logró escapó de la muerte gracias a la influencia de amigos arequipeños, entre ellos el célebre deán Valdivia. Fue puesto a buen recaudo y logró finalmente embarcarse a Chile, junto con otros emigrados peruanos, quienes desde el país sureño complotaron contra el régimen impuesto por Santa Cruz (la Confederación Perú-Boliviana).

    Desde Chile, Martínez colaboró en la campaña periodística contra Santa Cruz, organizada por el escritor Felipe Pardo y Aliaga e incluso editó dos periódicos anticonfederados: La Aurora y El Popular.

    Regresó al Perú en las Expediciones Restauradoras chileno-peruanas, que a la postre derrotaron y expulsaron a Santa Cruz, deshaciendo así la Confederación.

    Instalado el segundo gobierno conservador de Gamarra, Martínez fue nombrado vocal de la Corte Superior de Arequipa (25 de julio de 1839), cargo en el que se mantuvo hasta el año siguiente. Luego permaneció apartado de la función pública, hasta 1843, cuando el gobierno del Directorio, presidido por el general Manuel Ignacio de Vivanco, lo convocó para ocupar el cargo de ministro de Justicia.
    Restaurado el orden constitucional tras la revolución de 1843-1844, el gobierno de Ramón Castilla lo cesó de la magistratura, con medio sueldo de pensión.

    Posteriormente fue elegido senador por Arequipa, función que desempeñó entre 1849 y 1851. Formó parte de la comisión encargada de redactar los proyectos de Código Civil y Código de Procedimientos Civiles. Por ello, se le considera como uno de los autores del Código Civil promulgado el 28 de julio de 1852, el primero que tuvo el Perú republicano.

    Iniciado el gobierno del general José Rufino Echenique, fue reincorporado en la magistratura, siendo nombrado vocal de la Corte Superior (11 de agosto de 1852); pero nuevamente fue despojado de la función judicial, al producirse el derrocamiento de dicho mandatario tras la Revolución Liberal de 1854, que elevó nuevamente a la presidencia a Castilla. Protestó contra este despojo en una nota que publicó el 1 de diciembre de 1855, pero fatigado por las rencillas civiles, falleció al año siguiente, víctima de un ataque cerebral.

    En el informe necrológico publicado en el diario El Comercio el 13 de agosto de 1856, se dijo que con su muerte «El Perú pierde al genio más vasto, el talento más profundo que ha producido en la última época; quizás la primera de sus ilustraciones contemporáneas».

    Predecesor:
    José Valentín de Origuela
    1830
    Alcalde de Arequipa
    1831
    Sucesor:
    Mariano Alvízuri y Gamio
    1832

    Nicanor Ruiz de Somocurcio Villegas




    Nicanor Ruiz de Somocurcio Villegas, nació en Arequipa en 1838, sus padres fueron: Juan José Ruíz de Somocurcio y de Abril y Manuela Martina Villegas y Villegas. Se casó  con Natalia Alvuru con quién tuvo un hijo,  Alejandro Néstor Ruíz de Somocurcio Alvuru.

    Comenzó su carrera militar en 1857, durante la administración del gran Mariscal don Ramón Castilla,quien le dió la clase de subteniente, ascendiendo desde ese mismo periodo a Teniente y luego a capitán con cuya clase hizó la campaña de la restauración en 1865.

    El General Prado le dió el grado de Sargento Mayor nombrándolo sub Prefecto de algunas provincias.  En 1868 ingreso nuevamente al ejército activo, por llamamiento del coronel Balta y en la revolución del 72 fue uno de los jefes que defendieron la constitución.

    Constituido el gobierno de Don Manuel Pardo fue ascendido a Sargento Mayor  efectivo desempeñando también en esa época algunas sub prefecturas.

    En 1875 recibió el grado de Teniente Coronel y fue nombrado 3er jefe del batallón Ayacucho N° 3.

    En 1878 en la administración Prado, le fue conferida la efectividad de su clase y entonces por exigírselo su quebrantada salud , tuvo que pedir licencia, dirigiéndose a Arequipa. La declaratoria de guerra lo halló gozando de su licencia, a pesar de lo cual corrió a alistarse en el lugar que le designaba el honor y prestó durante la campaña buenos servicios asistiendo a la batalla de Tarapaca , Tacna, y retirándose luego a Arequipa junto con el resto del ejército para continuar prestando sus servicios a las autoridades constituidas hasta octubre de 1881.

    Acompaño al General Cáceres durante la época que termino en la ciudad de Arequipa el 8 de diciembre de 1885.

    El concejo de Ministros, lo nombró primero inspector General del ejército y luego Prefecto del Cuzco de cuyo puesto fue llamado para servir  la dirección de la Escuela de clases en 1888 y , diputado y Ministro de Guerra en 1893.

    Falleció en Lima el 6 de marzo de 1897.



    Fuente:

    • La Ilustración Peruana 9 de febrero de 1889.
    • https://www.familysearch.org